Mostrando entradas con la etiqueta Libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libros. Mostrar todas las entradas

Nunca me aprendí la lista de los Reyes Godos, Javier Sanz

7 Comentarios


¡Hola de nuevo!, no, no he cambiado la temática del blog… simplemente no puedo dejar pasar la oportunidad de compartir con todos vosotros una noticia realmente buena como es la publicación del primer libro de alguien muy cercano a este sitio y al que muchos de vosotros ya conocéis por su blog Historias de Nuestra Historia: Javier Sanz, aprovechando además la proximidad de las navidades (es una buena sugerencia para un regalo).

Con la que está cayendo siempre es bueno compartir que alguien cercano cumple un sueño, como es su caso con: “Nunca me aprendí la lista de los Reyes Godos” cuya presentación podéis ver en este fantástico video creado por Chema Barragán, al que también conocéis muchos de vosotros por su blog Rayajos en el Aire, que, como bien dice: La historia no es aquello que se vive, sino aquello que cuentan una vez se ha vivido.


El libro, ilustrado por Xurxo Vázquez, es la más apasionante y divertida recopilación de anécdotas y curiosidades históricas, historias que no aparecen en los libros de texto y que forman parte de nuestra propia existencia y, que estoy segura, no dejará a nadie indiferente.


¿Qué relación tiene el libro con este blog? MUCHA, podéis encontrar un montón de historias y anécdotas de la Segunda Guerra Mundial y del holocausto como por ejemplo: “En Auschwitz se habló castellano medieval”, “Los nazis no pudieron con la picaresca española” o “Las mujeres en los campos nazis”.

Podéis ver el índice y un pequeño resumen del libro en su blog donde además sortea 2 ejemplares; y la ficha del libro en la página de la editorial Anaya.

La reseña que hace el propio Javier Sanz es:
Nunca me aprendí la lista de los Reyes Godos no es sólo el título de este libro... es la realidad. No porque a mí me obligasen a memorizarla pero recuerdo que, a nuestros mayores, aquella famosa lista les provoco más de un dolor de cabeza. La maldita lista fue el fiel reflejo de la historia basada en memorizar hechos, batallas, años, reyes... y que, lamentablemente, consiguió que los que la sufrieron la dejasen a un lado. La única pretensión de este libro, si así se puede llamar, es borrar la imagen rancia y caduca que para muchos tiene la historia y ponerle una cara más fresca y, sobre todo, amena.

Pequeñas historias que no aparecen en los libros de texto, héroes olvidados o anónimos, anécdotas que ayudan a comprender la gran Historia (la que escriben los historiadores), curiosidades desde Matusalén hasta nuestros días y respuesta a cientos de preguntas como estas: ¿Cómo se transportaban las vacunas hace dos siglos? ¿Sabías que el origen del himno británico fue una fístula anal? ¿Cómo se vengó un dentista por el ataque a Pearl Harbor? ¿Quién inventó la jubilación?¿Cómo se llamaba el lepero que fue rey de Inglaterra?... Y aunque es difícil, he tratado de no juzgar los hechos y personajes en función de nuestros valores actuales...  espero que vosotros tampoco caigáis en ese error.

Desde aquí, además de recomendaros sin duda la compra del libro, solo me queda desearle a Javier el mayor de los éxitos con él.
--> Leer más...

votar

Lecturas compartidas sobre el holocausto

50 Comentarios

Según Rozeti: "lo mejor de la vida es compartir con los que te rodean y dar sin esperar recibir nada a cambio. El destino sólo se encargará de decidir en su momento si alguien compartirá sus vivencias contigo.

Dar es el mejor regalo que puedo recibir."

Y, en mi caso, el regalo que he recibido ha sido una lista de libros, ensayos y memorias relacionados con el holocausto y el Reich, que me envía Luís Casas, un buen amigo de Twitter (@lcluengo), para compartir con todos vosotros. Libros que forman parte de su biblioteca particular, por un interés puramente personal, y que tras haberlos leído él mismo, nos recomienda (pinchad en las imágenes para ver la lista en grande).


Casi todas las entradas que he leído este verano sobre libros en la blogosfera, (incluida la penúltima de este blog), las hemos enfocado a la lectura durante las vacaciones, pero es evidente, que la lectura no se queda sólo para esos períodos, por lo que, usando citas de otros, resumo por qué creo que una temática como la de este blog, ha de leerse durante todo el año.

Para François Mauriac, "escribir es recordar, pero leer también es recordar". "Algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos" (Sir Francis Bacon), y "la lectura es como el alimento; el provecho no está en proporción de lo que se come, sino de lo que se digiere" (Jaime Luciano Balmes). Como dijo Confucio: "Oír o leer sin reflexionar es una ocupación inútil".


"Los libros, constituyen un mundo mejor dentro del mundo" (Alexander Smith). "La lectura no da al hombre sabiduría; le da conocimientos" (William Somerset Maugham), y para que la historia no se repita, los conocimientos que nos proporcionan los libros nunca sobran, más bien se quedan cortos.

Y como "el placer de leer es doble cuando se vive con otra persona con la que compartir los libros" (Katherine Mansfield), este es el final de la lista que Luís comparte con nosotros:


De los últimos libros que Luis ha leído con esta temática, está "Provocación" de Stanislaw Lem, donde "se resume muy bien la necesidad de explicación que lleva a la lectura del holocausto: hay que saber qué quiere decir que tantos murieran", y con una cita de Lem es con la que cierro hoy esta entrada.


Durante este mes, sigo sin poder estar activa en la blogosfera por estar inmersa en proyectos personales y profesionales que demandan todo mi tiempo. En los momentos en los que me sea posible, seguiré publicando, pero no puedo deciros aún con qué periodicidad lo haré. Os sigo leyendo, aunque sea en silencio y sin comentarios, y en cuanto pueda volveré a la actividad habitual, con menos intensidad que antes, pero con más presencia que ahora.
Como siempre, muchas gracias, de corazón, por los mensajes recibidos este tiempo pidiendo entradas nuevas, y por supuesto, por seguir estando ahí.

"No, nadie sabe lo que quiere decir que millones de seres indefensos fueran asesinados." - Stanislaw Lem
--> Leer más...

votar

Libros para el verano: Diarios

46 Comentarios

Diario de Praga (1941-1942)
Escrito por Petr Ginz, es un libro publicado por la editorial Acantilado, en una edición a cargo de Chava Pressburger (Eva Ginz), hermana de Petr.

" Comparado con el Diario de Anna Frank y escrito entre septiembre de 1941 y agosto de 1942, el Diario de Praga refleja las duras condiciones bajo las que vivieron los ciudadanos praguenses durante la ocupación nazi. Todas las anotaciones están atravesadas por una gran tensión interior, cada palabra recoge la atmósfera de la época y de la vida de un «gueto sin muros»: con un estilo lacónico y objetivo, con una visión juvenil del mundo, pícara e ingenua a la vez, con la curiosidad y la veracidad propias de un niño, Petr se ve cruelmente confrontado con la angustia de las personas adultas y la inseguridad que se va abriendo paso en la vida cotidiana. Así, por ejemplo, el 1 de enero del año 1942 escribe: "Lo que resulta ahora totalmente corriente, hubiera sido motivo de escándalo en una época normal"."

Petr era un joven nacido en Praga en 1928, con mucho talento, muy optimista, y con ansias constantes por aprender. 
Hizo más de 120 dibujos, escribió numeroso artículos, y poemas y varios libros,  teniendo como escritor favorito a Julio Verne. Algunos de estos dibujos y textos podemos verlos en el libro.
En sus diarios describe su último año en casa y en la escuela, comenzando con un tono cotidiano en las descripciones que cambia con la llegada de los alemanes. A partir de ese momento, comienza a anotar las restricciones y persecuciones que sufrían los judíos y la deportación de sus compañeros y profesores de la escuela judía a los campos de concentración.

Él mismo es deportado a Terezin con 14 años, y allí,  convencido de que saldrá con vida, continúa con su educación por su propia cuenta y su actividad intelectual. Lee todo lo que puede, sigue escribiendo y dibujando, asiste a conferencias clandestinas, y acabó organizando y dirigiendo la redacción de la revista clandestina "Vedem", un semanario hecho por el grupo de jóvenes del edificio número 1 del sector L417 del campo.

El 28 de septiembre de 1944, con 16 años, fue deportado a Auschwitz, donde murió en la cámara de gas.

Al finalizar la guerra, los padres de Petr escondieron lo que pudieron salvar de sus escritos en casa de una amiga de la familia, pero los diarios no fueron descubiertos hasta el 1 de febrero de 2003.

Preparándose en 2003 el vuelo de la lanzadera espacial Columbia, uno de los miembros de la tripulación, Ilan Ramon, Israelí cuya madre había vivido los horrores de Auschwitz, decide llevarse al espacio un recuerdo, símbolo de la tragedia del holocausto, por lo que se dirigió al museo del holocausto Yad Vashem de Jerusalén, donde están depositados la mayoría de los dibujos que se han conservado de Petr, y junto con el director del museo escogió el dibujo "Paisaje Lunar", dibujado por Petr influenciado por las novelas de Julio Verne.
A raíz de la tragedia del Columbia, fue extensivo el recuerdo del destino de cientos de miles de personas en el holocausto, y unas semanas después, alguien se puso en contacto con el Museo Yad Vashem ofreciendo venderles seis cuadernos escritos por Petr y varios dibujos, que habían sido encontrados en un edificio de un barrio de Praga años antes. Estos cuadernos, incluían los dos diarios que Petr había escrito en los años 1941 y 1942, que podemos leer en este libro.

Según su hermana, "hacia el final del diario la letra de Petr denota nerviosismo, escribe de otro modo, desordenadamente. Es evidente que está pasando por una gran crisis interior, que siente que le va a tocar el turno.".

Se comparan estos diarios con los de Anna Frank. Para mi, la comparación está en que que ambos eran adolescentes, y nos reflejan sus puntos de vista escribiendo para ellos mismos, sin estar influenciados con el hecho de que nadie vaya a leerles. Por lo demás, no veo necesario hacer ninguna comparación. Cada uno nos cuenta sus vivencias desde su perspectiva, bajo las mismas circunstancias, pero con vidas totalmente diferentes.

Es un libro que se lee rápido, y recomendable, pero sin compararlo con ningún otro. La historia de la vida en un gueto, y la reclusión en Terezin a través de los ojos de un niño que se convierte de golpe en un adolescente serio, muy inquieto intelectualmente, que llegó a escribir relatos como "El visitante de la época de las cavernas", donde en un epílogo, por boca de Verne, pronuncia una advertencia:
"Así fue como el Congo Belga se libró de quien lo torturaba y el mundo de aquel pretendido monstruo prehistórico. Pero debemos preguntarnos si no aparecerá sobre la superficie de la Tierra un nuevo monstruo, peor que aquél, que dominado por la maldad y dotado de los más modernos medios técnicos someta a la humanidad a los más horrendos castigos. Bien avanzado el siglo XIX era del todo posible. ¿Quién sabe?"


Aquellos Hermosos días de mi juventud.
Escrito por Ana Novac, es un libro publicado por la editorial Áncora y Delfín.

"El mundo en que Ana Novac despierta a la juventud es un mundo de horror, macabro y distorsionado, pero incluso allí hay espacio tanto para lágrimas como para risas, para comprender qué significa morir y qué significa sobrevivir. La posesión de un diario y un lápiz se convierte en ese contexto en el sentido de la existencia, y en el sentido del propio diario: «escribo, luego soy».
Como una involuntaria cronista de los campos, Ana registra en su cuaderno lo que puede observar y vivir desde dentro: la vida en los barracones, el sufrimiento de sus compañeras, las relaciones, marcadas tanto por el egoísmo como por el coraje y la ternura. Y lo que es más importante, con un estilo impresionante, limpio, de gran efectividad emocional y altura literaria.  
¿Cómo una muchacha pudo escribir, esconder y poner a salvo este diario en el terrible campo de Plaszow, bajo el sádico mandato del comandante Amon Görth, o en el campo de extermino de Auschwitz, uno de los más terribles?. La respuesta según Ana Novac es muy sencilla: "a Hitler no le interesaban nuestros pensamientos, sólo quería nuestro pellejo". "

Ana Novac, nació en Rumanía en 1929 . En 1944 es deportada a Auschwitz, donde asesinaron a sus padres, y tras un periplo por varios campos, es liberada en mayo del 45, pesando 34 kilos y con tuberculosis, entre otras enfermedades, y llevando consigo el diario escrito en retazos de papel y carteles arrancados en el campo. Entre 1950 y 1963 vivió en Bucarest y escribió algunas obras de teatro. En 1958 una de sus obras se calificó como enemiga del Estado, y se le prohibió seguir publicando, y en 1965 solicitó el pasaporte para pasar a la Europa occidental, y se estableció primero en Berlín y después en París.

Para describiros el libro, os recojo las reseñas que aparecen en la contraportada, con las que estoy totalmente de acuerdo:
Para el Welt am Sonntag "el diario de Ana Novac es el único que sobrevivió a Auschwitz y un testimonio de primera categoría de un momento crucial de la historia".
Para la Deutschlandradio, "Aquellos hermosos días de mi juventud muestra el doble rostro de la humanidad: horriblemente depravado y sorprendentemente amable. Ana Novac nos habla de la risa en el infierno y de la banalidad de la muerte, y de cómo la literatura ayuda a sobrevivir."
Para el Jüdische Zeitung, "este libro es un tesoro de valor incalculable. Sus anotaciones relatan lo que falta en el diario de Ana Frnak. Donde su relato termina, empieza el de Novac."

Simone de Beauvoir dijo "Su libro me ha causado gran emoción", a mi también. Creo que es uno de los que hay que leer obligatoriamente si os interesa la literatura relacionada con el holocausto.

Algunas de sus reflexiones: "La realidad de la libertad - igual que sucede con  el aire - sólo se nota cuando falta; lo contrario de lo que sucede con la no-libertad, que no se puede desconocer en ningún momento. Como tampoco las esposas..."

"... en la sala de espera de un dentista me "chocó" la mirada  [...] con la página abierta de una revista atrasada. [...]. Cien judíos húngaros que los nazis habían estado dispuestos a cambiar por un camión (4.000 camiones a cambio de 400.000 vidas). Una propuesta que rechazaron nuestros Aliados, "¿Qué sandez es esta?". Todas las personas a las que me permití molestar al respecto me aseguraron que no era ninguna "sandez" [...]. Fuera cual fuere la verdad, hay "sacrificios inevitables", "estratégicos", que, en cualquier caso, para que concluyera la guerra eran más importantes los camiones que los judíos húngaros. [...]. 
Si, salí de ello... Es posible que 50 chicas de mi clase murieran por medio camión, y los míos por la treintava parte de ese vehículo... pero yo estoy aquí, a pesar de todo y contra todo, tan patidifusa de estar aquí como lo estuve antes [...]. ¿dónde acaba la estrategia y dónde empieza el genocidio...? ¿A partir de qué cantidad se puede hablar de holocausto? [...] Lo único que dudo es de que mi perplejidad muera conmigo".
"Cuando ya no nos quedan lágrimas por llorar, aún nos queda… ¡la risa!" - ANA NOVAC
"No quieren destruirnos física sino espiritualmente. ¿Lo conseguirán? ¡Nunca!. Privados de nuestras anteriores fuents culturales, creamos fuentes nuevas.¡Separados de ls fuetes de nuestras alegrías de antaño, creamos una vida nueva, exultante de alegría!" - Petr Ginz
--> Leer más...

votar

Cuentos para niños y para adultos.

44 Comentarios

Hoy os traigo tres recomendaciones de cuentos, para niños, y adultos. Son tres libros de la Editorial Kalandraka, que apuesta por trasmitir valores y nociones sobre la injusticia de las guerras, libros que, junto a sus magníficas ilustraciones, acercan de un modo distinto a la historia y al arte, y no solo a los más pequeños: “Guernica”, “Sálvate, Elías”, y “La historia de Erika”.

GUERNICA:

Escrita por Heliane Bernard, e ilustrada por Olivier Charpentier, es un libro de 48 páginas encuadernado en Cartoné.
Picasso está consternado. Va de un lado a otro de su estudio. Grita. Llora…
Agarra su cuaderno de papel azul y dibuja con rabia.
Un toro, un caballo, una mujer…

España está sumida en dolor y muerte, y hombres y mujeres llegados de toda Europa tratan de ayudar a los republicanos a salvar la democracia. Son las Brigadas Internacionales.

La temática es la génesis del cuadro de Picasso sobre el bombardeo de Guernica, y es un libro recomendado a partir de 9 años. Incluye una biografía del pintor, un análisis de la obra y del contexto histórico (anexo de información histórica).

Con un planteamiento cronológico, esta obra desgrana los episodios que condujeron a la materialización de una de las obras del Arte Contemporáneo más famosas de todos los tiempos. Entre mayo y junio de 1937, el pintor Pablo Picasso plasma toda la rabia, la impotencia y el dolor que le causa el bombardeo sobre Guernica.

El mural fue un encargo para representar a España en la Exposición Universal de París, pero se convirtió en un símbolo de la libertad, una metáfora sobre el drama humano, el despropósito político y la antesala de la debacle posterior, con el estallido de la II Guerra Mundial.

Heliane Bernard se asoma a la vida personal del artista malagueño y repasa los hechos desde varios puntos de vista: aborda el contexto histórico, se mete en la piel de las víctimas de la violencia, empatiza con quienes -como Picasso- asisten a los acontecimientos desde la distancia y proyecta la conmoción que les causa tanta destrucción. Las ilustraciones de Olivier Charpentier, de trazos sobrios, juegan con el simbolismo cromático: el rojo y el negro de la sangre y la muerte se apoderan del universo azul del pintor, dominando su impulso creativo.

El álbum contiene un anexo con más información sobre la historia de España en la década de 1930 y una biografía de Pablo Picasso que recorre su etapa parisina, su evolución artística y su obra más universal; Heliane Bernard analiza los personajes, elementos y composición del “Guernica” para que los lectores reflexionen sobre su significado: la crudeza extrema de los conflictos bélicos, un grito contra la sinrazón, un lienzo comprometido, que actualmente se puede visitar en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en Madrid.

¡SÁLVATE, ELÍAS!

Escrito por Elisabeth Brami, e ilustrado por Bernard Jeunet, es un libro de 56 páginas, encuadernado en cartoné.

Nos fuimos sin echar la llave. Mamá lloraba. Era una mañana de junio, poco antes del final del curso. Yo estaba jugando a las damas con trocitos de pan sobre el hule a cuadros de la cocina. El señor Perrier, el vecino, que era policía, llamó a la puerta.

La temática es el drama de un niño judío en la Francia de la II Guerra Mundial, y es un libro recomendado a partir de 7 años. Tiene impactantes ilustraciones esculpidas con papel y cartón, y son destacables los aspectos autobiográficos de la autora.

“¡Sálvate Elías!” es un libro para tanto para niños como lectores adultos. Un libro para toda la vida, que siempre permanecerá en la memoria. Un libro que los más pequeños comprenderán poco a poco, a medida que sepan qué son las guerras, los efectos que producen en sus víctimas y la huella que dejan en nuestra historia. El protagonista de este relato ambientado en Francia es un niño de siete años.

Es una historia que homenajea a todos los niños judíos que fueron objeto de persecución durante la II Guerra Mundial, que recoge la infancia de Elías, un niño de siete años, cuya vida cambia radicalmente cuando sus padres le llevan a vivir con unos granjeros desconocidos para salvarle la vida. El inhóspito ambiente que encuentra en la granja sólo es soportable por la presencia de una niña que le devuelve la esperanza. Durante dos años, en los que ni un solo día pierde la esperanza de que regresen sus padres, descubre que tanto él como el resto de los judíos son rechazados por la comunidad en la que vive, y esto, unido a la falta de cariño de los granjeros le incita a escapar, descubriendo de este modo que la granja es el único sitio seguro para él.

Elías se encuentra indefenso ante un mundo sin piedad, capaz de aniquilarse a sí mismo y a su principal fuente de futuro: la infancia. El libro está dedicado a niños que, como Elías, sobrevivieron a la masacre que padeció el pueblo judío; pero sobre todo, a aquellos que no tuvieron esa suerte.

Élisabeth Brami crea un relato rebosante de sensibilidad que encuentra su complemento ideal en la original y laboriosa propuesta artística de Jeunet, basada en las técnicas del collage y la escultura en papel y cartón, caracterizada por la meticulosidad de los detalles y los tonos sombríos, que acentúan la sensación de angustia que transmite la historia.

LA HISTORIA DE ERIKA

Escrita por Ruth Vander Zee, e ilustrada por Roberto Innocenti, es un libro de 32 páginas, encuadernado en cartoné.

Nací en 1944. No sé la fecha exacta de mi nacimiento. No sé qué nombre me pusieron. No sé en qué ciudad o en qué país vine al mundo. Tampoco sé si tuve hermanos. Lo que sé con certeza, es que cuando apenas tenía unos meses me salvé del Holocausto…

Historia estremecedora e impactante, la de Erika, una mujer marcada por su pasado. Su memoria imborrable es la de una superviviente del mayor genocidio del siglo XX, con la que KALANDRAKA espera concienciar a los jóvenes lectores de que nunca más se repita tal tragedia. Se trata del libro con el que la editorial conmemoraba el 60 aniversario de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz.

Destaca de la portada un troquelado con forma de estrella de seis puntas, símbolo judío que los prisioneros llevaban prendido. De hecho, la “Estrella de David” es un emblema que acompaña al público lector, desde el principio al final. “En su camino hacia la muerte, mi madre me lanzó a la vida”, escribiría la autora evocando las palabras de Erika, a la que conoció en Rothenburgo. Frases cortas, contundentes y evocadoras dan cuenta del drama que afectó a seis millones de personas entre 1933 y 1945. Erika se hace constantes preguntas sobre las condiciones de vida de su familia durante la reclusión en el gueto, sobre los últimos momentos que pasó en brazos de sus padres en el tren hacinado que les llevaba a algún lugar de Alemania para sufrir tortura: Auschwitz, Mauthausen, Dachau…

El libro trata sobre una historia real narrada por una sobreviviente del Holocausto a Vander Zee en Alemania en 1995. Cuenta, mediante un texto sencillo la vida de Erika, que a los pocos meses de vida iba en un tren a un campo de exterminio nazi y su madre consiguió tirarla por una parte abierta del vagón. Una familia la acogió y la crió, y mucho tiempo después Erika pudo reconstruir su vida y sus raíces

Las ilustraciones refuerzan los profundos sentimientos que la autora transmite con el texto. Su estilo es absolutamente realista, como fotogramas de una película: colorea con paleta de grises (que recuerdan las fotos de la II Guerra Mundial) las imágenes evocadoras de la historia y reserva el color para escenas puntuales, jugando con el pasado y el presente.

La obra se publicó en nueve países y recibió no sólo excelentes críticas, sino también varias distinciones. En Alemania fue seleccionado entre los siete mejores libros de 2004 y la revista Eselsohr, dedicada al ámbito de la edición infantil y juvenil, lo designó Libro Destacado.

Es una obra que los niños de ocho o nueve años pueden leer con sus padres y aprovechar para comentar un poco el nazismo. La agresividad emocional que contienen las magníficas ilustraciones de Innocenti no es percibida por los niños de esa edad, es un libro más perturbador para los adultos que para los niños.

Termino con una imagen del interior del libro, y un párrafo, para que apreciéis esta joya:

Caí sobre la hierba, junto a un paso a nivel. La gente que estaba esperando a que pasara el tren, vio cómo me arrojaban desde un vagón de ganado.

En su camino hacia la muerte, mi madre me lanzó a la vida.


Quiero agradecerle a Macgo que me hiciera llegar la Historia de Erika, la descubrí y os la puedo recomendar gracias a él.

Gracias también a Paz Castro, de la Editorial Kalandraka, quién amablemente me hizo llegar la información de Guernica, y ¡Sálvate Elías! Para que los conociera también, y me autorizó a mostraros la ilustración del interior del libro, junto al párrafo.

Fuente: Editorial Kalandraka.
"Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres." - Pitágoras
--> Leer más...

votar

Barioná, el Hijo del Trueno. Obra navideña de Jean-Paul Sartre desde el Stalag.

29 Comentarios

Jean-Paul Charles Aymard Sartre o Jean-Paul Sartre nació en París el 21 de junio de 1.905. Su padre murió cuando él tenía 15 meses, y su madre lo crió con ayuda de su abuelo, quien le enseñó matemáticas y le introdujo desde muy joven a la literatura clásica.

Estudió en la École Normale Supérieure de París, donde en 1.929 se graduó con un doctorado en filosofía y conoció a Simone de Beauvoir, quien se convirtió en su compañera durante el resto de sus vidas, aunque tuvieron una relación “no monógama”. Estudió también en la Universidad de Friburgo (Suiza) y en el Instituto Francés de Berlín.

Tras cumplir el servicio militar, empezó a ejercer como profesor de instituto enseñando filosofía y en 1.933 obtuvo una beca de estudios que le permitió trasladarse a Alemania, donde entró en contacto con la filosofía de Husserl y de Heidegger, continuando con sus clases hasta el estallido de la II guerra mundial.

En 1.939 el Ejército francés le llama a filas, donde sirve de meteorólogo y en 1.940 los alemanes le hacen prisionero, por aquel entonces con grado de oficial, en Padoux, llevándole a Nancy, y después al Stalag XII D, en Treveris (Alemania), donde pasa 9 meses, hasta que en abril de 1.941 lo liberan por mala salud, recuperando el estatus de civil, y su puesto como profesor del Lycée Pasteur en sustitución de un profesor judío vetado por la ley de Vichy.

Sartre es conocido como uno de los más ateos, nihilistas y existencialistas de todos los pensadores y autores del siglo XX, pero sin embargo nos dejó una obra de teatro singular, con un mensaje de esperanza y un contenido casi cristiano.

Durante su estancia en el Stalag XII D, tuvo que pasar las navidades de 1.940 preso junto a algunos sacerdotes con los que entabla cierta amistad, y al llegar las navidades, estos le animan a escribir una obra de teatro para dar esperanza a sus compañeros de confinamiento. Así nació “Barioná, el hijo del trueno”, una pequeña obra de teatro, en 7 actos, en la que transmite sequedad, dolor, y sangre, para finalmente conceder una posibilidad a la esperanza, al sentido de las cosas. Sartre, en este caso, muestra una humanidad coherente. Tiene como tema central la navidad, y la “libertad humana” queda enmarcada en la “encarnación de Dios”, teniendo presentes todos los elementos de un drama: ternura, libertad, rebelión, redención y vida y muerte.

El tema de la obra es la angustia existencial de un pueblo palestino, que invadido por los romanos y sometido por sus abusivos impuestos, sigue esperando un Mesías que lo libere, pero decide no tener más hijos para extinguir su especie. Esa misma noche, nace un niño que hace que todo cambie.

Hay cierto paralelismo entre los opresores romanos y los nazis, y entre los oprimidos judíos y los prisioneros del campo.

El argumento se centra en el zelote Barioná, gobernador de Bethaur, que recibe de forma habitual al superintendente romano Lelius para despachar acerca de su dependencia al Imperio, pero la última visita colma su desesperación y decide acabar con su estirpe para que no suceda ningún otro relevo generacional. En ese momento, su mujer le anuncia que está embarazada, y nace un niño que va a hacer que todo cambie, aunque Barioná se resiste a creer en las señales de Dios para salvar a su estirpe de la opresión de los romanos.

Sartre utiliza la figura del protagonista para explicar el proceso de transformación que siente quien conoce la buena nueva que trae ese niño pequeño e indefenso al que todos adoran.

Diversos personajes se suceden en la obra, entre ellos el rey Baltasar, que encarnó el propio Sartre en aquella Nochebuena de 1.940 ante más de 12.000 prisioneros de guerra. El Rey Baltasar es el contrapunto de Barioná: abierto a la realidad, confía en el niño que naciendo en Belén contiene toda esperanza y verdad auténticas. Barioná, milagrosamente, cambiará: la mirada que José, el padre del niño, dirige al recién nacido, le transformará, convirtiéndose, en palabras de Baltasar, en el “primer discípulo de Cristo”, y morirá en defensa de la esperanza que le ha encontrado a su pesar, en un intento de evitar que los sicarios de Herodes consuman sus implacables propósitos.

Recrea algunas de las escenas navideñas por excelencia, como es la de María con el niño recién nacido en sus brazos, la aparición del ángel a los pastores o la descripción que hace del nacimiento. Cuando escribió esta obra tenía dos objetivos, aliviar a sus compañeros de cautiverio y al mismo tiempo transmitir un mensaje de esperanza y libertad, consiguiendo esquivar la vigilancia del censor alemán por medio de símbolos sencillos.

Los sacerdotes del campo consiguieron una autorización para celebrar la Nochebuena y la misa del Gallo, por lo que los mismos presos representaron la obra de teatro ante más de 12.000 soldados presos, antes de la misa, interpretando Sartre el papel del Rey Baltasar.

Cuando Sartre sale del campo, reniega de la obra y no autoriza su publicación hasta 1.962, que permite que se haga una pequeña edición de unos 500 ejemplares siempre y cuando apareciera una nota: "El hecho de que haya tomado el tema de la mitología del cristianismo no significa que la dirección de mi pensamiento haya cambiado ni siquiera por un momento durante el cautiverio". Según él, simplemente trató de encontrar, de acuerdo con los sacerdotes, un tema sobre el que conseguir, aquella noche de Navidad, la unión más amplia posible entre cristianos y no creyentes.

En la década de los sesenta diría que su primera experiencia teatral fue particularmente “afortunada”. Fue entonces cuando comprendió lo que el teatro tenía que ser, “un gran fenómeno colectivo y religioso”.

Sartre escribiría años después a Simone de Beauvoir: “Seguramente tengo talento como autor dramático: he escrito una escena del ángel que anuncia a los pastores el nacimiento de Cristo que ha dejado a todos sin respiración (…) incluso a alguno se le saltaban las lágrimas”.

Los biógrafos y estudiosos de la obra de Sartre ocultan la existencia de Barioná. La autoría de esta obra no es reconocida por la Fundación Sartre, ni aparece en sus obras completas, pero la Universidad Francisco de Vitoria, consiguió un ejemplar de la obra en la Universidad de Indiana, y la tradujo al español, siendo publicada por la editorial Voz de Papel.

Fragmentos de Barioná, el Hijo del Trueno:

Cuando la mujer de Barioná le anuncia su embarazo:
“Sara, hoy he perdido toda esperanza y toda fe. Es por este niño que tanto he deseado y que llevas dentro de ti por lo que no quiero que nazca. Es por él. Ve al hechicero, te dará unas hierbas y quedarás estéril. Soy señor del pueblo y dueño de la vida y de la muerte. He decidido que mi familia se extinguirá conmigo. Ve. No hay vuelta atrás”.

Con las noticias sobre el nacimiento de un tal Jesús que traerá la esperanza y cambiará el mundo:
“Mirad a vuestra desesperanza a la cara, porque la dignidad del hombre está en su desesperanza”. “Si un Dios se hubiese hecho hombre por mí, le amaría excluyendo a todos los demás, habría entre Él y yo algo así como un lazo de sangre, y no tendría vida suficiente para demostrarle mi agradecimiento”.


La Virgen está pálida y mira al niño. Lo que habría que describir de su cara es una reverencia llena de ansiedad que no ha aparecido más que una vez en una cara humana. Y es que Cristo es su hijo, carne de su carne y fruto de sus entrañas. Durante nueve meses lo llevó en su seno, le dará el pecho y su leche se convertirá en sangre divina. De vez en cuando la tentación es tan fuerte que se olvida de que Él es Dios. Le estrecha entre sus brazos y le dice: ¡mi pequeño! Pero en otros momentos, se queda sin habla y piensa: Dios está ahí. Y le atenaza un temor reverencial ante este Dios mudo, ante este niño que infunde respeto. Y es una dura prueba para una madre tener vergüenza de sí y de su condición humana delante de su hijo. Aunque yo pienso que hay también otros momentos, rápidos y resbaladizos, en los que siente, a la vez, que Cristo, su hijo, suyo, es su pequeño, y es Dios. Le mira y piensa: Este Dios es mi hijo. Esta carne divina es mi carne. Está hecha de mí. Tiene mis ojos y la forma de su boca es la de la mía. Se parece a mí. Es Dios y se parece a mí. Y ninguna mujer, jamás, ha tenido así a su Dios para ella sola. Un Dios muy pequeñito al que se puede coger en brazos y cubrir de besos, un Dios caliente que sonríe y que respira, un Dios al que de puede tocar; y que sonríe. Es en uno de esos momentos cuando pintaría yo a María si fuera pintor. Y trataría de plasmar el aire de atrevimiento tierno y tímido con que ella adelanta el dedo para tocar la piel pequeña y suave de este niño-Dios cuyo peso tibio siente sobre sus rodillas y que le sonríe.
"Lo más aburrido del mal es que a uno lo acostumbra." - Jean-Paul Sartre
--> Leer más...

votar

Mauthausen 90.009. La historia de un español en los campos nazis.

26 Comentarios

Autor del Libro: Enmanuel Camacho y Ana Torregrosa.
Enmanuel Camacho Lisbona nació en Huelva en 1.976. Estudió periodismo, e inició su labor profesional como productor y locutor radiofónico en Onda Cero, trabajando después en Local Media, Sevilla Televisión, España 7 días, Suplemento del diario El País, e informativos Tele 5 en Andalucía.
Ana María Torregrosa Carmona nació en Albox (Almería) en 1.972. Licenciada en Ciencias de la Información comenzó su trayectoria profesional en el diario regional ideal en Almeria, siendo también corresponsal de noticias de la agencia Colpisa, corresponsal en Almeria del diario El País, y trabajando en Canal Sur Radio. En 1.999 obtuvo el primer premio nacional de jóvenes periodistas por el reportaje "Centinelas de la memoria", sobre los dos únicos supervivientes almerienses del Campo de Mauthausen: Joaquín Masegosa y Antonio Muñoz Zamora.

Sinopsis:
En el campo de exterminio nazi de Mauthausen fueron asesinadas 200.000 personas. Más de 7.000 eran españoles. Solo uno de cada tres presos sobrevivió al proceso exterminador del infierno austríaco. En Mauthausen se decía que "se entraba por la puerta y se salía por la chimenea". Aunque algunos lograron sobrevivir para contarlo.
Mauthausen 90.009 es la historia de Antonio Muñoz Zamora, un joven comunista español que, tras perder la Guerra Civil y combatir junto a la Resistencia Francesa, es arrestado por la Gestapo y deportado a los campos de la muerte.

 Identificado con el número 90.009, capicúa, humillado y torturado, Antonio descubre que sólo con el valor, la coherencia y la solidaridad es posible salir con vida de las atrocidades de aquella época. Puntos en los que la mayoría de supervivientes coinciden, sobre todo en la solidaridad.

Antonio Muñoz Zamora falseó su edad para alistarse en el Ejército con 16 años y defender sus ideas republicanas. Luchó en España y en Francia, a pesar de que sus primeros contactos en este país fueron como miles de exiliados españoles, con sucesivos campos en los que les encerraron. La razón de su constante pelea por la libertad, según Ana Torregrosa es que "Conjugaba virtudes insólitas como la ausencia de rencor con el compromiso insobornable con la solidaridad". Según Enmanuel Camacho, "Él creía que luchar contra el nazismo era luchar contra Franco".

De la resistencia francesa pasó por varios campos de concentración alemanes hasta terminar en Mauthausen. Y según Camacho, sobrevivió, entre otras razones, por la capacidad de organización interna que mostraron los republicanos españoles para ocupar los mejores puestos y arroparse. "Tendemos a creer que la historia la hacen líderes relevantes que estudiamos, pero existe una masa anónima de gestas heroicas, Antonio Muñoz fue uno de esos héroes anónimos al que tuvimos el privilegio de conocer".

Este libro, además del testimonio de Muñoz Zamora, contiene documentación fotográfica, y nos revela quién es Muñoz Zamora en una foto tomada el día de la liberación del campo nazi por las tropas aliadas donde aparece mirando de refilón a la cámara, sonriente, con el cuerpo enflaquecido por el maltrato. Es la foto en la que podemos ver una pancarta, en castellano, dando la bienvenida a los liberadores de parte de los republicanos españoles que aún seguían vivos, los mismos que se juraron airear a los cuatro vientos lo que allí había ocurrido y alertar sobre los riesgos del fascismo.

Cuando se presentó este libro, en 2.004, Enrique Cervera elogió "la modestia y la personalidad de un hombre sencillo y trabajador" y apuntó que la lectura de la obra reafirmó su convicción de que "la derrota del nazismo estuvo tanto en los blindados norteamericanos y en la artillería soviética como en el corazón de los hombres que no se rindieron pese a las durísimas pruebas que la vida les puso por delante", y dijo que este libro "no cuenta tanto los horrores de la guerra como el horror de la paz de los cementerios que imponía el régimen nazi".
En esa misma presentación, Ana Torregrosa, dijo que "en ocasiones, la historia no la hacen los personajes que estudiamos en los libros sino una masa silenciosa que conforman día a día la intrahistoria, en palabras de Unamuno, que con su luchas, sus gestas y sus vidas ejemplares son los artífices de la historia con mayúsculas", reflexión con la que estoy totalmente de acuerdo, e indicó que, "como depositarios de la libertad que ellos consiguieron, nuestro compromiso es darle voz a los supervivientes que aun siguen vivos y mantener viva la memoria de los que desaparecieron".


Como ya hice con Alfonso Maesa, iré resumiendo en varias entradas el testimonio recogido en el libro para dar a conocer las vivencias y experiencia de Muñoz Zamora, ya que para él, este libro fue el cumplimiento del juramento que hizo una vez estaba en libertad, y lo vio como una garantía de que esta historia no se volvería a repetir.
"No hay mordaza más sólida que la que el miedo anuda"  - Antonio Muñoz Zamora
--> Leer más...

votar

Memoria Emocional en Sobrevivientes del holocausto. 2 parte.

25 Comentarios

Continuando con la reseña de Hugo Bleichmar en la revista Aperturas psicoanalíticas sobre la investigación " Kraft: memoria emocional en sobrevivientes del Holocausto. Un estudio cualitativo de testimonios orales" de Robert N. Kraft, recojo las 3 siguientes categorías:

El Sentimiento de Culpa:
Los testimonios de los sobrevivientes muestran que padecen a lo largo de su vida distintos tipos de sentimientos de rabia, de tristeza, pero el sentimiento de culpabilidad es uno de los más frecuentes, del cual no pueden desprenderse a pesar de reconocer la irracionalidad del mismo.
Muchos sobrevivientes manifiestan una culpa cuestionadora, retrospectiva, de “por qué yo” considerada en su mayoría como culpa del sobreviviente. Menachem S. fue uno de los dos niños de aproximadamente 4000 que sobrevivió a su campo de concentración; todos los demás fueron asesinados. Como resultado, Menachem siente una culpa cuestionadora, que expresa de la forma más concisa: “Te preguntas: ¿por qué? ¿Por qué sobreviví?” (Testimonio de Menachem S., 1979). De forma similar, Nina S. pregunta “¿Por qué somos nosotros los únicos que estamos vivos? ¿Y tanta gente maravillosa no sobrevivió?” (Testimonio de Nina S., 1996).
Michael G. perdió a su familia durante el Holocausto, y los recuerdos de los acontecimientos que dieron lugar al asesinato de su familia continúan interrogándolo: “vivir con ello y justificar el estar vivo. Me siento, en muchas ocasiones, me siento culpable. Vivo con la culpa. Y no es porque haya hecho nada malo. Es sólo la culpa de por qué. He vivido con esa culpa durante mucho tiempo. Me lo pregunto muchas veces cuando hago ciertas cosas y digo, bueno, podría haberlos ayudado… si. […] (Testimonio de Michael G., 1992) [p. 370]

La Disociación de Self:
Otro de los hallazgos de Kraft es el haber detectado en el examen de los testimonios de los sobrevivientes el daño producido en el sentimiento de identidad. Muchos de ellos sienten que son como dos personas que conviven; una, la que experimentó lo sucedido en los campos de exterminio y, la otra, la persona que desarrolla en la actualidad una vida aparentemente normal.
Lo que queda es… dos unidades separadas en una única experiencia. Y así está el yo que estuvo de los tiempos de la guerra y preguerra y el yo posterior a la guerra. Es como tener una era de antes y de después. Y –aunque estén conectados dentro de mí- no son reconciliables. Y me llevó mucho, mucho tiempo darme cuenta de no sólo no son reconciliables, no quiero que lo sean. De que quería que estuvieran separados. (Testimonio de Renee H., 1979) [p. 379]
Cuando los sobrevivientes hablan de “máscaras emocionales” se refieren a ocultar sus selfs del Holocausto. Recordando su tiempo en Auschwitz, Violet S. dice: “Muchas veces, las personas que no me conocen parece que… que no tienen ni idea”. Tras describir su huída de Praga durante una marcha de la muerte desde Gross-Rosen hacia Bergen-Belsen, Beatrice S. admite en su testimonio que sus hijos no conocen su “yo real”, admitiendo que está desempeñando el papel que se espera de ella: “Pones una sonrisa y tiras para adelante. Te conviertes en una actriz”. (Testimonio de Beatrice S., 1982) [p. 380]

El Fracaso del intento de suprimir el recuerdo mediante técnicas de distracción:
Kraft hace referencia a los trabajos de Wegner que muestran que el intentar evitar los recuerdos dolorosos mediante procedimientos de distracción determina un fenómeno de rebote por el cual reaparecen con mayor frecuencia. Corrobora estas afirmaciones con los relatos de los sobrevivientes que intentaron mantener voluntariamente excluidos de sus pensamientos los recuerdos traumáticos con un resultado opuesto al deseado. Por otro lado, constata que el recordar tampoco tiene efectos catárticos: lejos de aliviar el dolor, lo mantiene. Situación aparentemente sin salida pero ante la cual Kraft constata que hay algo que ha ayudado a los que han vivido traumas tan brutales: darle un sentido diferente al hecho de recordar. No se trata solamente de que se resignifique el pasado, que se lo codifique de otra manera, sino de algo diferente: el recordar en el acto de transmitir ese recuerdo a gente que no ha vivido esas experiencias, el transmitirles un mensaje, el sentir que al hacerlo se cumple una función social, que ello es útil para los demás, que se participa de un movimiento que intenta que se esté alerta para evitar en el futuro que el horror del pasado pueda repetirse, eso le da un sentido diferente al hecho de recordar. El recuerdo ya no es sólo algo que asalta a la persona, retrotrayéndolo al sufrimiento de la experiencia traumática, sino que el recordar queda asociado a una diferente representación del self, algo así como “he sufrido este horror pero esto que relato a otros hace que mi recuerdo doloroso tenga un sentido”.
El Comentario final que hace Hugo Bleichmar es:
El mérito del trabajo de Kraft, además de volver a presentar ante nosotros los testimonios de los sobrevivientes, de rescatarnos del olvido, de la desconexión de lo que puede ser el sufrimiento humano, del riesgo de la repetición si no se mantiene viva la memoria de lo sucedido, es mostrar que es cualitativamente diferente el recordar mediante el relato verbal, hacerlo con una narrativa, que “recordar con el cuerpo”, mediante sensaciones, imágenes, descargas neurovegetativas. Recuerdo en que lo mental está presente -¡cómo podría ser de otra manera!- pero donde el cuerpo forma parte esencial de la memoria. Está en línea con todas las investigaciones de la neurociencia actual –ej., Damasio, LeDoux- que muestran la existencia de un doble circuito para las emociones: uno, más básico, en que la amígdala cerebral reacciona automáticamente y desencadena reacciones en el cuerpo; otro, dependiente de la corteza. 
 
"No quiero pensar porque no quiero que el dolor del corazón se una al dolor del pensamiento."  - Emilio Castelar
--> Leer más...

votar

Memoria Emocional en Sobrevivientes del holocausto. 1 parte.

23 Comentarios

En el año 2.007 Hugo Bleichmar, Médico y Psiquiatra de Buenos Aires, publica una reseña en el número 27 de la revista Aperturas psicoanalíticas, sobre la investigación realizada por Robert N. Kraft, profesor de psicología cognitiva y jefe del departamento de psicología del Otterbein College, llamado: "Kraft: Memoria emocional en sobrevivientes del Holocausto. Un estudio cualitativo de testimonios orales".


La investigación realizada por Kraft se basó en los más de 4.000 vídeos de testimonios de supervivientes de holocausto judío existentes en la Universidad de Yale, utilizando 200 para la investigación. En estos testimonios, cada superviviente hacía su relato en presencia de dos entrevistadores no intrusivos, con una duración media de unas dos horas, y para analizarlos, Kraft utilizó una sofisticada metodología de descomposición del testimonio en pasajes que son categorizados en cuanto a contenido y teniendo en cuenta variables como el estado emocional del entrevistado.


El principal interés de Kraft fue estudiar las características de la memoria traumática, y sus conclusiones se apoyan con pasajes de los testimonios, pasajes que son sobrecogedores por los sentimientos que transmiten, pero además intentó dar algo de luz sobre la estructura de la memoria para poder aportar ideas que sirvieran a los terapeutas que ayudan a quienes han sufrido traumas brutales.

Las conclusiones se agrupan en 6 categorías, que os copio literalmente de la reseña de Bleichmar, e incluyo los testimonios a los que hace alusión. Hoy veremos las 3 primeras categorías. Os prevengo que hay algunos testimonios que son absolutamente sobrecogedores, por si a alguien le pueden herir la sensibilidad, que os los podáis saltar :


Características de la Memoria Traumática:
Los elementos más básicos de los episodios traumáticos son vívidas imágenes, emociones profundamente sentidas y experiencias fisiológicas. Lo que enfatiza Kraft es la existencia de dos formas representacionales muy diferentes: una, en términos de fogonazos experienciales, de sonidos, de olores, de sensaciones corporales, por tanto no verbales, que adquieren un carácter casi alucinatorio en la repetición en el presente de lo vivido en los campos; otra, como narración verbal. La primera es memoria profunda, casi prácticamente no modificable. Kraft se apoya en otros investigadores que han mostrado la existencia de esos dos tipos de memoria. Él emplea las expresiones “memoria nuclear” para la perceptual y memoria narrativa para la expresada verbalmente. Durante el relato de lo vivido –memoria narrativa-, en ciertos momentos, los entrevistados al recordar en términos de memoria nuclear plena de sensaciones pierden el hilo de lo que están haciendo, entran en un estado que Kraft describe como hipnagógico: “el sobreviviente experimenta una pérdida del self en el ambiente actual y una inmersión en el pasado. Al mismo tiempo que se percata sólo vagamente del presente” (p. 354).
Tras una hora de testimonio, Jolly Z dice: “estoy segura de que somos guiados por necesidades internas de ver o de negar cosas que nos rodean. Pero mmm. [Agita la cabeza y mira hacia abajo durante cinco segundos.] Se me fue la idea. Estoy de nuevo allí. [Señala a sus espaldas con el dedo]… Estoy de vuelta allí”. Le preguntamos a Jolly que ve cuando está “de vuelta allí”, y responde: “Barro. Y sólo gris, y barro. [Agita la cabeza]. Mmm, cuerpos. [Llora] Oh, yo sé lo que estaba intentando decir”. Durante este testimonio, Jolly pierde el presente, deslizándose momentáneamente en los horrores del pasado recordado.
Jolly describe la experiencia de estar de vuelta allí: “Me siento allí. Veo el barro a mi alrededor. Lo huelo. El olor es muy importante. Lo huelo. Veo los cuerpos, muertos y vivos. Estoy allí. Veo todos los detalles. Estoy allí. Soy muy visual. Estoy allí. Veo el sol o la lluvia. Siento las ropas húmedas. Estoy allí”. Jolly explica que tiene “dieciséis o diecisiete” años cuando se sumerge en este recuerdo, un self diferente: “No estoy aquí… Ni siquiera sé nada de misma ahora. Estoy allí… Alguien habla a través de mí… Ves que no soy yo. Es esa persona que lo vivió quien está hablando de aquellas experiencias. Y tal vez eso es a lo que me estoy refiriendo. Puesto que estoy allí. Es esa parte de mí. No ahora”. (Testimonio de Jolly Z., 1988)
Hanna F. accede a un recuerdo nuclear mientras describe un episodio de Auschwitz. Cuando los reclusos morían durante la noche, se los sacaba de los barracones y se arrojaban a una pila de cuerpos. Una noche, Hanna tuvo que ir a la letrina, lo que significaba caminar junto a esta pila de cadáveres. Dice: “Y las ratas estaban allí comiéndose la cara de las personas. Comiéndosela. Estaban teniendo un… [se detiene y no termina la frase. Tras 13 segundos de silencio, comienza abruptamente de nuevo]. De cualquier modo, yo tenía que hacer mi trabajo. Sólo estaba mirando lo que estaba ocurriéndole a un ser humano” (Testimonio de Hanna F., 1987). Durante el silencio en su testimonio, Halla parece inmersa en las imágenes del recuerdo nuclear, reviviendo los sucesos del pasado. Otros sobrevivientes experimentan una inmersión similar en la realidad alterada de la atrocidad, y se refieren a este cambio experiencial en su testimonio. Myra L. interrumpe su propio testimonio para comentar: “Estoy hablando de forma un poco incoherente por estas cosas, estas cosas. Estoy regresando a los transportes desde el ghetto” (Testimonio de Myra L., 1984) (p. 354-355)
Kraft señala que en términos de experiencia subjetiva la exposición inicial al trauma deja a la persona incapaz de comprender qué sucede, queda separado lo que está sucediendo y el conocimiento previo sobre el mundo y sí mismo, lo que ocasiona una percepción del acontecimiento sin poder ser guiado por el conocimiento previo, sin asimilación en los esquemas normales del psiquismo.
Recuerdo de las experiencias emocionales:
Los sobrevivientes recuerdan principalmente el intenso miedo vivido y/o un estado mental que describen como de obnubilación, de estar congelados, de estar en hibernación, como robots, de no experimentar ninguna emoción, de actuar como si nada importase. Es decir, de disociación, proceso defensivo extremo para poder soportar el sufrimiento.
Eva L. describe su recuerdo inicial de bajarse del coche de transporte en Auschwitz y ser inmediatamente separada de su madre: “No podíamos creer que todo estuviera ocurriendo tan deprisa. Y luego, no sentimos nada, no sentimos. Era como estar en trance. No sentía nada. Me empujaron a un baño, me desnudaron, me raparon la cabeza. Me quitaron, me desnudaron. Me dieron unos andrajos, una pequeña blusa que me cubría la parte frontal. La espalda estaba rasgada. El resto estaba desnudo. Y fui empujada, como en un trance, no me importaba” (Testimonio de Eva L., 1982) [p. 357]
Emina N. describe su sentimiento de estar drogada y su posterior respuesta a la liberación: “Era un día antes de la liberación… estaba caminando entre los [cuerpos] muertos. Quería ir al baño. Tengo que caminar a través de las pilas de cadáveres y no creo que tuviera ningún sentimiento. No me molestaba en absoluto. No me molestaba. De cualquier modo, como si se tratara de basura o algo, caminaba. Creo que o había algo que iba mal en mí, en nosotros, en todos, o tal vez nos daban algo, medicación o algo para que estuviéramos adormecidos. Y, de hecho, cuando fui liberada, ni siquiera quería marcharme” (Emina N. en el Testimonio de Emina N. y Miriam W., 1979) [p. 358]
Múltiples sistemas que intervienen al reexperimentar emociones:
Kraft intentar entender qué sistemas representacionales intervienen en el proceso de reexperimentar las emociones en el momento de recordar. Kraft hace hincapié en que lo que él denomina “memoria nuclear” surge bruscamente en forma de llanto, de rabia, de estados de activación neurovegetativa (arousal), como un fogonazo que sorprende a la persona, siendo diferente del estado emocional que se origina en el curso de una narrativa, en cuyo caso la emoción es producida por el significado que el relato otorga a lo que se está narrando, por ejemplo, la rabia que se vuelve a experimentar al recordar sucesos de humillación a manos de los guardias de los campos de exterminio.
Lo que más se teme es el surgimiento de la memoria nuclear porque desborda a la persona, le hace sentir que está dominada por algo enormemente doloroso que no puede evitar que la inunde. Es esta reemergencia de lo traumático casi en estado puro lo que determina el hecho tan frecuente de que las víctimas de trauma intenten olvidar, no hablar de lo sufrido.
Nota: Psicología de Self = psicología de si mismo.

Continuaremos....
--> Leer más...

votar

Related Posts with Thumbnails