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Edith Stein y Hermann Scheipers: el holocausto y la Fe en #8octubreLaFe

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El año pasado, más o menos por estas fechas, participamos en el dia de la convivencia, y este año, la inciativa promovida por nuestros amigos Angel Cabrera y J.A. Senovilla se basa en la Fe,y cómo no podia ser menos, recogemos el testigo para volver a participar en ella, en esta ocasión con dos historias en las que la fe les llevó a conocer de cerca los campos de concentración: Edith Stein, conocida como Santa Teresa Benedicta de la Cruz, y Hermann Scheipers, el último sacerdote católico superviviente de los campos de exterminio.


Edith Stein

Edith Stein, (conocida como Santa Teresa Benedicta de la Cruz), nació el 12 de octubre de 1891 en Breslavia, en el seno de una familia judía, siendo la última de 11 hermanos.

Su padre muere cuando ella tenía 2 años, y su madre se hace cargo del negocio familiar, levantándolo hasta convertirlo en la serrería más importante de toda la comarca.

Edith era la preferida de su madre, además de ser una niña superdotada que aprendió a leer muy pronto, conseguía las calificaciones más altas del colegio, y se llevaba todos los premios, pero no le gustaban las alabanzas.

Con 14 años deja el colegio, aburrida de no tener nada que le estimule la inteligencia, y empieza a hacerse preguntas sobre el sentido de la vida, por lo que su madre la manda a Hamburgo a ayudar a una de sus hermanas, de donde regresa un año después, y retoma los estudios, destacando por su lucha por la igualdad de la mujer en una época en la que la mujer no tenía ni derecho a voto ni a ocupar cargos políticos.

En 1913 entra en la universidad, convirtiéndose en una de las primeras mujeres que acceden a ella, donde comienza estudiando germánicas, historia y psicología, e influenciada por las referencias constantes que se hacen a Edmund Husserl y su método fenomenológico, acaba trasladándose a Göttingen, donde él enseña, y estudiando filosofía.

Allí conoce a varios pensadores jóvenes como Max Scheler, Adolf Reinach o Hedwig Conrad-Martius, y con ellos aprende a estudiar filosofía sin prejuicios, e impresionada por la objetividad de la fenomenología, empieza a trabajar en su tesis doctoral sobre la empatía.

En 1914, cuando estalla la primera guerra mundial, hace un curso de enfermería y se alista como voluntaria en la Cruz Roja para atender a los heridos infecciosos cerca del frente, ayudando desinteresadamente con tanto cariño y dedicación que consiguió cambiar poco a poco el ambiente moralmente degradado de su entorno.

El hospital en el que trabajaba cerró en 1916, y reanudó sus estudios de filosofía con Husserl, obteniendo el doctorado en Friburgo, y trabajando con él dos años más, hasta que en 1918 se independiza para seguir sus trabajos científicos personales, con la intención de conseguir una cátedra en la universidad, lo que no logró, pero sí consiguió que en 1920 el gobierno publicara un decreto a favor de que las mujeres tuvieran acceso a las cátedras universitarias.

Durante este periodo, llega a un ateísmo casi total.

Desde su entrada en la universidad, buscaba la verdad con todas sus fuerzas y se acercó a la religión como un fenómeno más de los que se daban en su entorno, aunque algunos acontecimientos le hicieron dudar, viendo la fe que tenían algunos católicos. En 1920, sufriendo por no encontrar el sentido a la vida, le preguntó a un conocido y culto judío por su imagen de Dios, y tras la respuesta de éste, ella se sintió decepcionada (“me sentía como si me hubieran dado una piedra en lugar de pan para comer”).

El acontecimiento definitivo para su conversión fue en 1921, durante la visita a casa de unos amigos filósofos, en la que lee la autobiografía de Santa Teresa de Jesús, con la que descubrió que la verdad que buscaba no era un problema intelectual sino una cuestión relacional, y en enero de 1922 es bautizada y el 2 de febrero recibe la confirmación.

Desde su conversión manifestó el deseo de entrar en el Carmelo, pero sus confesores piensan que debía emplear sus talentos intelectuales en servir a la iglesia en el mundo y la envían a enseñar alemán e historia a un colegio de Espira, donde forma a sus alumnas, además, en el campo cultural, social, político y sexual. En ese tiempo, traduce las cartas y diarios del cardenal Newman y la obra “De Veritatis” de Santo Domingo.

Empieza a ser requerida para hablar por la radio, escribir artículos y dar conferencias en varios países, y sorprende a todo el mundo con su capacidad de trabajo y generosidad y entrega. Su tema preferido era el de la formación de la mujer y su puesto en la sociedad.

En 1932, Edith es llamada al Instituto Alemán de Pedagogía Científica, en Munich, para dar clases de Antropología filosófica y teológica, y de pedagogía, pero con la llegada de Hitler al poder, ella ya se dio cuenta de que vendrían persecuciones para el pueblo judío y la iglesia, intentando sin éxito que el papa Pio XI escribiera una encíclica sobre el problema, y al no haber negado nunca su ascendencia judía, se le prohibió toda actividad docente, con lo que el 14 de octubre de 1933 ingresa en el Carmelo de Colonia, y el 15 de abril de 1934 toma el hábito con el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz.
Sus superiores le piden que continúe su actividad científica en el Carmelo, y además de escribir artículos, trabaja en su gran obra: “ser finito, ser eterno”.

Estando dispuesta a compartir el destino de su pueblo, sabía que toda su comunidad corría peligro si permanecía en ella, por lo que el 31 de diciembre de 1938 es enviada al Carmelo de Echt, junto a una de sus hermanas, donde se supone que estaría fuera de peligro por no ser conocida ni por la población ni por los ocupantes nazis.

En 1940 los alemanes invaden Holanda, y fichan a todos los judíos. Intentan enviarla a Suiza, pero la comunidad de Le Paquier responde que aceptaba a Edith, pero no a su hermana, por lo que Edith rehusó irse.

Tanto Edith como Rosa, su hermana, son llamadas a Maastricht y se les exige que lleven en el vestido la estrella amarilla.

Los obispos holandeses junto con los demás líderes de iglesias cristianas preparan una pastoral con una dura denuncia de los excesos del nazismo y la persecución del pueblo judío, que debía ser leída en todos los templos el 24 de julio de 1942, pero solo se leyó en las iglesias católicas, con lo que la represalia de los nazis por el acto es inmediata: Los hebreos bautizados, sacerdotes y religiosas de origen hebreo, fueron arrestados y deportados a campos de concentración.

El 2 de agosto las hermanas Stein son detenidas por la Gestapo, y llevadas al campo de Amersfoort al principio, y dos días más tarde al de Westerboork, donde algunos supervivientes testimoniaron que se esforzaba por ayudar a todo el mundo. Hablan de su silencio, su calma, su compostura, su autocontrol, su consuelo para otras mujeres, su cuidado para con los más pequeños, lavándolos y cepillando sus cabellos y cuidando de que estuvieran alimentados.

El 7 de agosto es deportada a Auschwitz, llegando allí el día 9, donde la llevaron a la barraca 36 y marcaron con el número 44.074, muriendo ese mismo día a los 51 años, en las cámaras de gas, puesto que por su baja estatura, y sin signos externos de robustez no servía para trabaos forzados, junto a su hermana Rosa de 59 años, y el resto de compañeros de viaje.

En 1962 se inició su proceso de beatificación, siendo beatificada por Juan Pablo II en Colonia el 1 de mayo de 1987, canonizada el 11 de octubre de 1998 y proclamada Patrona de Europa el 1 de octubre de 1999.

Edith Stein fue una de las primeras mujeres en doctorarse en Filosofía, activista feminista, defensora del derecho de voto para la mujer, escritora de numerosos volúmenes de filosofía y teología, y conferenciante en varios países de Europa, que hablaba y escribía con fluidez en alemán, inglés, francés, holandés, latín... Durante la persecución nazi contra los judíos, Edith Stein escribió un valioso libro titulado "Estrellas amarillas", donde nos hace un clarísimo análisis de la situación social, política, religiosa e intelectual de Alemania en la primera mitad del siglo XX.

Podeis leer más sobre ella, aquí



Hermann Scheipers

Soy Hermann Scheipers, Nací el 24 de julio de 1913. En 1937, a los 24 años, me ordene sacerdote. Viví y fui testigo de la toma de poder de Hitler cuando era estudiante. Los últimos y terribles años de su dictadura -de 1941 a 1945- los pasé como prisionero en el campo de concentración de Dachau. El haber sobrevivido corporal y espiritualmente al infierno de Dachau se lo debo exclusivamente a mi fe cristiana.” Así comienza Hermann Scheipers una conferencia que dio en EEUU en 2009.

Tras ordenarse sacerdote, pidió que le mandaran donde más le necesitasen, y fue enviado a una zona de Sajonia en la que había pocos católicos, y estaban muy dispersos, por lo que el obispado le puso un coche para los traslados.

Tras la publicación de la encíclica de Pio XI contra el nazismo, los nazis comenzaron a perseguir a los católicos, y a Scheipers le confiscaron el coche. Le propusieron apoyar públicamente a Hitler para devolvérselo, pero se negó, y tras la tercera protesta, le detuvieron.

En la cárcel de Leipzig, la Gestapo le presionó, sin éxito, para que abandonara el sacerdocio.

Para los nazis los condenados a trabajos forzosos eran seres “infrahumanos”, pero para Scheipers eran hijos de Dios que necesitaban de su atención y amor, con lo que se convirtió en un peligro al desafiar “la seguridad del pueblo y el estado”.

En la oficina de seguridad del Reich en Berlin constaba así su condena: “Scheipers es un defensor fanático de la Iglesia, es propenso a generar intranquilidad a la población, por lo que ordenamos su internamiento en el campo de concentración de Dachau”. Y allí fue deportado en 1941, siendo enviado al bloque de los sacerdotes (Pfarrerblock) con el número: 24255.

En Dachau, se calcula que de los 300 sacerdotes que deportaron, murieron unos 1000, 336 de ellos en las cámaras de gas. Al preguntarle con qué se encontró en el campo al llegar, responde: “Con lo peor y lo mejor de lo que el hombre es capaz. Otro sacerdote dijo que, allí, te convertías o en criminal, o en santo. Los nazis enfrentaban a unos presos contra otros, con un sistema de capos.“ Y aún habiendo sido amenazado en varias ocasiones con ser enviado a las cámaras de gas, se libró de ser ejecutado: “Sabíamos que que, más pronto o más tarde, nos esperaba la cámara de gas. Cuando me llegó el turno, tuve una de las experiencias de solidaridad más profundas de mi vida. Otro sacerdote, muy enfermo, me paró en mi camino para ofrecerme el pedazo de pan de ese día. Quise rechazarlo: a él le hacía falta, y yo moriría poco después. Él insistió, diciendo que los apóstoles descubrieron al Señor al partir el pan. Lo acepté, profundamente conmovido. Mi ejecución fue cancelada milagrosamente; él murió. Cada vez que celebro la Eucaristía veo ese pan.
Poco antes de terminar la guerra, los nazis ordenaron desalojar el campo, y se organizaron las marchas de la muerte. Yo conseguí escapar de la última. Había un pabellón de moribundos con enfermedades altamente contagiosas. No quedaba tiempo para deshacerse de ellos, y ordenaron a sus capos quedarse para cuidarlos. Eran comunistas, y se negaron. Las SS pidieron voluntarios, y sólo los católicos estuvieron dispuestos a sacrificar sus propias vidas para no abandonar a los moribundos. Fue esa entrega a Cristo por encima de cualquier poder terrenal y hasta de la propia muerte lo que Hitler y Stalin no podían tolerar.”

Una vez terminada la guerra, y recuperada su salud, continuó ejerciendo la labor de sacerdocio, y tras su jubilación, se ha dedicado a dar numerosas conferencias sobre su experiencia en Dachau y los totalitarismos, por todo el mundo.

Podeis leer una entrevista suya, aquí

"Usted puede hacer muy poco con la fe, pero no puede hacer nada sin ella." - Samuel Butler
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Islas Anglo-Normandas y el campo de concentracion de Alderney.

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Guernesey, Sark, Jersey y Alderney (Aurigny) fueron ocupadas por los alemanes en verano de 1.940. Alderney fue evacuada en la primavera de 1.940, pero Sark, Jersey y Guernesey fueron ocupadas por los nazis con todas las poblaciones. La de Sark fue deportada totalmente a Alemania, excepto 6 hombres que, junto con algunos hombres enviados de Guernesey se quedaron para cuidar del ganado, vigilados por los SS.

A las defensas naturales de Sark, los nazis añadieron nidos de ametralladoras, y a las fortificaciones napoleónicas de Alderney, consideradas insuficientes por los alemanes, se añadieron más trabajos militares, sobre todo por la costa.

En Aurigny (o Alderney), antes de la guerra, algunos presos comunes fueron destinados a trabajar en la cantera de piedra existente en la isla. Durante la guerra instalaron un campo de concentración llamado Norderney, al que llegaron poco después los primeros prisioneros franceses condenados por las autoridades de Vichy, y tras ellos, los judíos casados con mujeres arias hacia los que, el enviarlos allí, se consideraba un trato de favor. Estos judíos, eran residentes en Francia y, para poder escapar a la deportación a los campos, tenían que conseguir 7 certificados que probasen la condición de aria de su esposa.

A mediados de 1.941, empezaron a llegar los primeros republicanos españoles, alemanes, norteafricanos, tres chinos y varios italianos.
Los alemanes llevaban el traje de rayas de los campos nazis, y eran presos comunes o asociales. Los españoles llevaban un brazalete con una R y una S (Rot Spanier - Rojo español), y los franceses se diferenciaban por una raya blanca pintada sobre la costura de las perneras del pantalón.

A principios de 1.942 llegaron los primeros prisioneros soviéticos. Fueron los únicos que conservaron sus prendas de orígen, con las que eran localizados fácilmente. Fueron el blanco preferido de los SS, y muchos murieron de forma atroz.

Por Aurigny pasaron unos 1.500 franceses, varios miles de soviéticos y unos 500 españoles.

Según el testimonio de Manuel Izquierdo, El 25 de julio de 1.941 unos 1.400 españoles fueron embarcados en el campo de Argèles-sur-Mer, a los que se sumaron otros 600 procedentes del campo de Rivesaltes. Tras atravesar la línea de demarcación, el convoy se dirigió al campo de Saint-Pierre-de-Quilvignon, donde se encontraban miles de esclavos de otras nacionalidades empleados en las fortificaciones del "Muro del Atlántico".
Ante las evasiones que se producían a diario, individuales y en grupo, llovían las amenazas y los castigos, y como los que más destacaban en estas "desapariciones" eran los españoles, se centró sobre ellos la "gran represalia", 300 de ellos fueron designados para ir a Alderney, y de éstos, 3 escaparon por el camino, por lo que el 3 de febrero de 1.942 llegaron al campo de Norderney 297 españoles.
Poco después, llegaban a la isla unos 3.000 soviéticos ucranianos, casi todos menores de edad, y empezaron las obras militares en la costa que se convirtieron en un infierno por los malos tratos, el hambre y la miseria.
Un tiempo más tarde, llegaron prisioneros de otras nacionalidades, más soviéticos, y otros 66 españoles.

Los alemanes tenían pensado emparedar en una especie de fosa común, llamada "el túnel", a los prisioneros, en caso de rebelión o desembarco aliado, y al no tener cámaras de gas ni hornos crematorios en este campo, a los muertos por epidemias por falta de agua potable (sobre todo Tifus), los emparedaban ahí. Otros presos fueron enterrados en zanjas comunes y quemados con gasolina, lanzados al mar para que se los comieran los tiburones, o metidos en las hormigoneras y diluidos en el mortero.

Norderney dependía de la administración de Neuengamme, cerca de Hamburgo, que era el campo principal, cuyos presos habían sido cedidos por la administración SS a una empresa de Coblenza, que, a su vez, los subarrendaba a los servicios militares alemanes, sobre todo a la Organización Todt y a la marina de guerra.

Según Manuel Izquierdo, la mole rocosa de la cantera había sido puesta al descubierto tras apartar la tierra de los alrededores. De ella extraían los bloques que eran cargados en los trenes para ser llevados a las trituradoras, donde se convertían en grava.
Las hormigoneras tragaban cemento y grava a toda marcha, y la mezcla se vertía en los encofrados de las fortificaciones o de los refugios subterráneos. 
Trabajaban 12 horas diarias, cubriéndose con sus propias ropas, y cuando las tenían usadas y el calzado roto, tenían que usar un saco y andar casi descalzos.
En el camino a la cantera, los presos cogían la hierba y se la comían en el momento.

Los españoles consiguieron hacerse con un aparato de radio, y gracias a ello mantenían su moral, escuchando las noticias de Radio Londres.

El 7 de mayo del 44 se recibió la orden de evacuación del campo, y los prisioneros debían ser trasladados a Neuengamme vía Francia. Desde Cherburgo hasta Lille y Hazebrouck, un gran número de presos consiguieron escapar de los trenes ayudados por los ferroviarios, y los que fueron capturados de nuevo, algunos fueron fusilados en el acto, y el resto, fueron internados en los campos de Boulogne-sur-Mer (Francia), y Dixmude (Bélgica).

Los últimos presos que salieron de la isla lo hicieron la noche del 26 al 27 de junio, recién liberada Cherburgo. En Aurigny solo quedaron 20 republicanos españoles que tenían "trabajos especiales". Los presos fueron llevados a Guernesey donde permanecieron dos días, y de allí a Jersey, siendo evacuados a primeros de julio hacia el puerto bretón de Saint-Malo. 

Uno de los barcos que transportaba prisioneros, el Minotauro, fue alcanzado por varias bombas lanzadas por los aviones y se hundió, por lo que la mayoría de los presos murieron ahogados o bajo la metralla.

El 10 de agosto de 1.944, los republicanos españoles fueron encerrados en la bodega de un barco que les trasladó a la isla de Jersey, y allí, en Fort Régent, se reunieron con otros deportados a quienes se les había encomendado realizar varias destrucciones en el puerto de Saint-Helier. El almirante de la isla la rindió el 8 de mayo de 1.945, y este grupo de prisioneros fue liberado el 9 de mayo, 24 horas después de concluir en Europa la 2ª Guerra Mundial.

Bibliografía: El holocausto de los republicanos españoles (Eduardo Pons Prades); Ed. Belacqva

"La esclavitud es una condena, tanto para el dueño como para el esclavo, para el esclavo es la condena de su vida y para el dueño la de su alma."  - Anónimo
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La solidaridad y entrega de dos doctoras sovieticas en Ravensbrueck.

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Dentro del campo de concentración de Ravensbrück, el campo más grande en Alemania, destinado especialmente a mujeres, situado a unos 90 km al norte de Berlín, se formó un Komando llamado Schönenfeld, destinado a trabajar en una fábrica de armamento de aviación.

La enfermería del Schoenenfeld (Revier) era la antesala de la cámara de gas, y allí ingresó Mercedes Nuñez (Alias Paquita, en la resistencia, detenida en 1.944, y deportada a Ravensbrück con matricula nº 4.068), dónde fue testigo de la solidaridad de dos doctoras soviéticas con las enfermas del revier.

Al revier iban los médicos nazis con su bata, para señalar con el dedo a aquellas que acabarían en el crematorio del campo central, con un simple: “¡Transport!”. Y allí trabajaban dos doctoras soviéticas, la doctora Maria, médico del Ejército Rojo soviético, y la doctora Irena, mayor que ella, y bolchevique de la vieja guardia que participó en la Revolución de Octubre.

Según su testimonio a Eduardo Pons Prades en “El Holocausto de los Republicanos Españoles”, Paquita ingresó en el Revier, en abril de 1.945, muy grave, afectada de hemotisis (hemorragia en el aparato respiratorio). Estando ingresada, la doctora María, se sentó junto a su cama, y le dijo:” Debes ayudarme. No hables, no te muevas hasta que yo te diga. Ni una palabra, ni un gesto. Resiste, camarada, que pronto seremos libres...”.

Las dos doctoras luchaban cada día por mantener con vida a las enfermas, cuidándolas con recursos mínimos, robando medicamentos a los nazis, y ocultando hasta el límite la gravedad de las enfermedades que tenían para evitarles el Transport.

Unos días más tarde, el 13 de abril, desde el revier pudieron oír en la lejanía un estruendo de cañones.

Los aliados avanzaban, y, como en el resto de campos, los nazis ordenaron la evacuación inmediata y total del Komando. A finales de marzo de 1.945 Himmler dio la orden de evacuar Ravensbrück, y aquellos que podían moverse iniciaron la marcha de la muerte hacia a Mecklenburg, a pie.

En el Revier solo quedaron un grupo de poco más de 100 mujeres incapaces de hacer el menor esfuerzo, que, cuando vieron alejarse al resto de prisioneras escoltadas por los SS y sus perros, comenzaron a sumirse en una situación dramática, sabiendo que los nazis no acostumbraban a dejar a nadie detrás ni testigos vivos de sus crímenes, por lo que el silencio tenso y angustioso se hizo dueño de la situación mientras pensaban qué final les tendrían preparado. Pese a su precario estado de salud, aún les quedaba la suficiente fuerza de voluntad para querer evitar el pánico. Y fue en ese momento, cuando vieron entrar de nuevo en el Revier a las dos doctoras soviéticas como una tromba.

Las doctoras Maria e Irena, arriesgando su vida al desobedecer las órdenes de los SS, en lugar de abandonar el campo, se habían escondido para compartir la suerte de las enfermas, fuera cual fuera, lo que provocó en las prisioneras una emoción, que califican como “indescriptible”, llorando unas, sonriendo otras, sin fuerzas para gritar.

Solo con su presencia, las dos doctoras les restituían la esperanza.

Durante 5 días, con los obuses volando por encima del revier, Maria e Irena cuidaron de las enfermas, serenas, sonrientes y sin mostrarles el mínimo atisbo de nerviosismo, con entrega maternal, hasta que llegó la liberación, y pudieron ser ingresadas en hospitales.

Una vez liberadas por los aliados, las doctoras, con la mayor sencillez posible, dijeron:
¡Nos quedamos con vosotras porque creíamos que el campo estaba minado!”.

"La venganza es un placer que dura solo un dia; la generosidad es un sentimiento que te puede hacer feliz eternamente." - Rosa Luxemburg
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Campos de concentracion, exterminio y extenuacion.

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Ya vimos la clasificación, estratificación y funcionamiento de los campos, desde que a principios de 1.941 Himmler decide clasificarlos, hasta que la arrogancia de los nazis dejó paso a la rabia tras las derrotas de El Alamein y Stalingrado.

Cuando los alemanes vieron que las cosas no iban a ser tan fáciles para ellos en la guerra, como pensaban, deciden establecer una nueva organización, el 30 de abril de 1.942, las SS-WVHA, que tendría plena responsabilidad sobre los campos de concentración, recayendo el mando sobre Oswald Pohl, cuyas decisiones serían aplicadas a todos los comandantes de los campos por Richard Glücks, que actuaba como inspector general de los campos (ya había visitado Mauthausen en 1.940 y 1.941).

El día de su nombramiento, Pohl le escribió a Himmler: "la guerra ha modificado con bastante claridad el objetivo del KZ. Nuestra misión es ahora reorientar sus funciones hacia el plano económico". Y a los comandantes de los campos, les escribió: "el comandante del campo es la única persona responsable del empleo de la fuerza de trabajo. Este empleo debe ser total en el sentido profundo del término, con el fin de obtener la máxima productividad. No hay límites a las horas de trabajo. Los límites dependerán del tipo de labor, y las horas serán fijadas por el comandante. Todos los factores tendentes a reducir el horario de trabajo deben limitarse al máximo. Las pausas para comer al mediodía han de reducirse al menor tiempo posible."

La orden de Pohl iba acompañada de las selecciones de los débiles, no aptos para el trabajo, para ser asesinados.

El programa de industrialización de la WVHA aceleró el desarrollo, que ya estaba en curso, de la creación de una constelación de campos subsidiarios (Nebenlager). Estos Nebenlager estaban administrados por el campo principal (Hauptlager, Stammlager o Mutterlager) y se vincularon con los principales grupos industriales. Para conseguir que estas fábricas fueran invulnerables a los bombardeos aliados, se obligaba a los prisioneros a excavar centenares de túneles subterráneos.

Los comandantes de los campos recibieron un nuevo cargo, y pasaron a ser Directores Industriales (Betriebsleiter), recompensándoles con con una segunda paga, además de la recibida como comandantes del campo.

Estas nuevas medidas, también tenían sus detractores, puesto que 3 meses antes, el 20 de enero de 1.942, se había tomado la conclusión de la "solución final para la cuestión judía" en la reunión de Grossen-Wannsee, y los partidarios de la RSHA veían estos planes como una interferencia para los planes de exterminio programados. Los miembros de la administración de las SS que pensaban que era más importante liquidar a los judíos y demás enemigos que luchar por la victoria veían este programa como una traición, pero el mando lo tenia la WVHA y a los judíos capaces de trabajar se les permitía hacerlo...hasta la muerte.

Las pautas marcadas por Pohl suponían que el Reich ya no derrocharía la máxima productividad de cada prisionero poniendo fin prematuramente a su existencia. Por aquel entonces, el promedio de esperanza de vida calculado para estos prisioneros estaba recogido en tablas cuidadosamente compiladas en las oficinas centrales, y era de nueve meses. El beneficio medio obtenido de nueve meses de trabajo en régimen de esclavitud se estimó en 1.631 reichsmark, incluyendo en el haber el valor medio de las pertenencias confiscadas a cada prisionero, y en el debe, el coste de alimentarle y vestirle, pero no consideraba el valor de los huesos y las cenizas.

En la realidad, los comandantes de cada campo aumentaban o atenuaban estas directrices según su criterio, aunque la gran mayoría las aumentaron, por lo que la esperanza de vida real era inferior a 9 meses.

Los oficiales de las SS y los kapos, en los campos, seguían asesinando prisioneros, a golpes, arrojándoles por precipicios u obligándoles a lanzarse contra las vayas electrificadas, por lo que la Gestapo ideó una solución: la oficina de la Gestapo de cada campo, incluiría un oficial responsable de investigar todos los casos de "muerte no natural", de abrir procedimientos contra todo aquel imputado por conducta reprobable y de remitir un informe a los tribunales de las SS (en Viena en el caso de Mauthausen) y la RSHA en Berlín.

Los informes fueron cumplimentados, pero falseados con descripciones de intento de escape, accidentes de trabajo o actos de suicidio, por lo que los SS salían absueltos de responsabilidad.

A finales de 1.942, la WVHA descubrió que la tasa de mortandad no se reducía, y respondió a los responsables médicos de cada campo, con una copia a los comandantes respectivos, recriminándoles el hecho de que de los 156.000 prisioneros llevados hasta ese momento a los campos, más de 70.000 hubieran muerto ya que, a ese ritmo, la población total de reclusos nunca alcanzaría el nivel deseado por el Reichsführer-SS (Himmler), recordándoles al final de la carta, que el mejor médico no es el que se distingue por su severidad, sino el que preserva la capacidad de trabajo del prisionero durante el mayor tiempo posible. Pero a esas alturas, los campos ya eran mecanismos que funcionaban cada uno con su propia lógica.

Himmler parecía encontrarse en una posición intermedia entre los idealistas de la RSHA y los realistas de la WVHA. En 1.943 bramaba contra los altos índices de mortalidad, y el 15 de mayo Pohl y Glücks emiten una orden que ofrecía recompensas a los prisioneros que se comportaran y rindieran bien, y en 1.944 mostró total indiferencia viendo la aparente inagotable disponibilidad de mano de obra que llegaba de todos los rincones de Europa, permitiendo que el jefe de la Gestapo, Heinrich Müller, emitiera una orden el 4 de marzo, desafiando a la WVHA, en la que decía que todo el personal militar que escapara y fuera capturado sería enviado en secreto, a Mauthausen, donde sería ejecutado nada más llegar con un tiro en la nuca.

Este fue el orígen de la Kugel-Aktion, la práctica de estampar la letra K en los papeles de un prisionero. Cuando llegaba a Mauthuasen, no se le anotaba en el registro ni se le daba número, pues enseguida sería asesinado.

La orden de Müller fue adoptada 4 meses después por Wilhelm Keitel, jefe de personal de la Wehrmacht, y responsable de la firma en diciembre de 1.941 del decreto Nacht und Nebel (noche y niebla). Ordenó que, exceptuando británicos y estadounidenses, todo prisionero de guerra al que se capturara después de un intento de fuga, fuera entregado al Sicherheitsdienst para la ejecución de la orden, pero en el más estricto secreto, por lo que los registros de la Wehrmacht debían consignar que el fugado no había sido atrapado.

En 1.943, así como Himmler tenía un abastecimiento constante de mano de obra, la Wehrmacht empezó a encontrarse con escasez en sus filas, que iba empeorando, lo que significaba la reducción del número de guardianes de las SS. La escasez de personal, dio la oportunidad de servir en la Wehrmacht a algunos prisioneros, sobre todo a los que llevaban el triángulo verde.

La inmensa mayoría de los prisioneros permanecieron en los campos, y el ritmo de construcción en el último año de guerra los puso en una situación aún peor de lo habitual. Los nazis sabían que su última esperanza era fabricar armas superiores y lo consideraron una carrera contrarreloj, lo que aumentó más aún la tasa de mortalidad.

Los campos de exterminio (como Auschwitz) nunca perdieron su función.

Bibliografía: Españoles en el Holocausto (David W. Pike); Ed. Debolsillo.
"El peligro del pasado fue que hizo esclavos a los hombres. El peligro del futuro es que lleguen a ser robots." - Enrich Pinchas Fromm
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Los libertadores de Mauthausen

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En la puerta principal de Mauthausen una placa recuerda la 11ª División Acorazada de Estados Unidos con el lema: “Sus hazañas nunca se olvidarán”, pero la hazaña de la liberación de Mauthausen nunca fue registrada con exactitud, y los veteranos de la Thunderbolt no han sido capaces de ponerse de acuerdo ni siquiera en las circunstancias más elementales de la liberación del campo, aunque pese a las distorsiones y diferencias en los testimonios, hubo 5 fases, claras, en la liberación:
  • La partida de los últimos SS la noche del 3 al 4 de mayo, dejando el control a Kern y la Feuerschutzpolitzei de Viena.
  • Las negociaciones de Kern y el comité internacional de prisioneros (donde los españoles habían conseguido una posición de liderazgo) el 4 de mayo, y la noche del 4 al 5 de mayo.
  • La llegada de dos patrullas estadounidenses el 5 de mayo y el desarme y marcha de los guardas austríacos.
  • El control del campo por parte de los prisioneros, bajo un comité internacional, la noche del 5 al 6 de mayo.
  • El regreso de los estadounidenses el 6 de mayo.
La 11ª División Acorazada de Estados Unidos (Thunderbolt) comandada por el general Dager había establecido sus cuarteles generales en Schwanenstadt. La división estaba formada el 1 de mayo por 613 oficiales y 10.162 hombres. De las 3 brigadas de Dager (denominadas unidades de combate), la unidad A, dirigida por el general Holbrook, se acantonó en Walding, y la B, dirigida por el coronel Yale, en Gallneukirchen. La mañana del 5 de mayo, estos 2 comandantes de brigada enviaron una patrulla de reconocimiento en la dirección de Mauthausen, a través de sus cadenas de mando.

La compañía D, comandada por el capitán Odis Whitnell, cumpliendo las órdenes recibidas, envió al pelotón de Albert J. Kosiek (jefe del 1º pelotón de la Compañía D del 41º Escuadrón de Caballería Mecanizada de la Unidad de Combate B, acuartelado en Katsdorf, a 19 km. de Mauthausen) a investigar un punto importante alemán cerca de Mauthausen y a verificar el estado del puente de St. Georgen sobre el río Gusen, y Kosiek partió con 22 hombres, en 3 vehículos blindados de reconocimiento y 4 jeeps.

Llegaron a Lungitz, emplazamiento de Gusen III, y encontraron a los guardias totalmente dispuestos a rendirse, miembros de la brigada de bomberos de Viena, pero vestidos con uniformes de la SS. Kosiek destacó a dos hombres para que escoltaran a los guardias al cuartel general en Gallneukirchen, y continuó su camino en dirección a Gusen II. Al norte del río, el primer vehículo de Kosiak, comandado por el sargento Harry Saunders, interceptó una moto y un coche con bandera de la Cruz Roja internacional, conducido por Louis Haefliger, delegado del Comité Internacional de la Cruz Roja, que no hablaba ingles, junto al oficial de las SS Reimer. Kosiek y Saunders no hablaban alemán, pero si un miembro del pelotón, Albert Rosenthal, que pudo transmitirle a Kosiek que cerca había un gran campo de concentración con el nombre de Mauthausen, que el “hombre de la Cruz Roja estaba intentando contactar con un general estadounidense para la rendición del campo” y que “había 400 SS dispuestos a entregarse”.

Haefliger, informado del plan para aniquilar a la población de Gusen II volando los túneles de Bergkristall, convenció a Kosiek de que primero lograra la rendición de la guarnición local. Los SS habían colocado barricadas en las calles del pueblo, pero la gente las había retirado por la noche, por lo que Haefliger guió a la patrulla a la iglesia cerca de la que se encontraba la entrada a los túneles. Los SS habían huido, y solo encontraron a un comandante, oficial de la policía de Viena, vestido con uniforme SS (de esta acción, Kosiek no dejó constancia en su relato).

Kosiek seguía teniendo una misión que cumplir, y al verificar que el puente sobre el río Gusen estaba intacto, transmitió por radio las noticias al teniente Larkins, en Katsdorf, 2º al mando de la Compañía D, mencionando además los hechos de por la mañana, y la existencia de un gran campo de concentración.

A las patrullas de reconocimiento, se les permitía cierta flexibilidad (podían extenderse unos 10 o 12 kms.) respecto a sus límites, pero Kosiek no tenía órdenes de explorar ningún campo, y la distancia podía situarle fura del alcance de la comunicación por radio con la base, pero a pesar de las dudas de Larkins sobre el riesgo que correría el contingente, les dio permiso para avanzar, y la patrulla legó a Wimming, emplazamiento de Gusen I, que al principio confundieron con Mauthausen.

En Gusen I se encontraron una situación similar a las anteriores, los guardias no mostraron ninguna resistencia a la rendición, y Kosiek destacó al personal de dos de sus jeeps para que custodiaran a unos 40 guardias hasta el puesto de mando de Katsdorf, dando orden al resto de guardias de esperar antes de ser hechos prisioneros, permitiéndoles conservar sus armas para mantener el control del campo hasta la vuelta de los estadounidenses.

En el tiempo en que Kosiek permaneció en Gusen, otra patrulla llegó a St. Georgen desde el oeste. Una fuerza de reconocimiento del comando Wingard del general Holbrook, formada por 41 hombres del 3º pelotón, Compañía A, Batallón de la 55ª Infantería Acorazada, al mando del sargento Leander Hens, que tenían la misión de reconocimiento hacia las líneas soviéticas. Llegaron a St. Georgen por la mañana, en tres camiones semioruga con transmisores-receptores portátiles, y un transmisor de radio en el grupo, pero sin contacto con la base pues lo habían perdido al salir de Linz.

Vieron que algunos presos se habían escapado de Gusen II, y por los lugareños supieron de la amenaza de aniquilación, por lo que Hens destacó al sargento Robert Sellers al cargo de la ametralladora para que permaneciera en el pueblo y evitara que los SS llevaran a cabo su amenaza, y se dirigió con el resto del batallón al campo principal, pasando por Gusen I y II, sin bajarse, sólo deteniéndose brevemente para hablar con algunos presos.

Mientras tanto, Kosiek se dirigió al Campo principal, poniendo al frente el vehículo de Haefliger, dejando en las laderas de la subida al campo grandes cañones montados, y deteniéndose ante el Sanitätslager, dónde los americanos no podían creer lo que veían: “como si una gran fosa se hubiera abierto, los enfermos del hospital caminaban hacia ellos tambaleándose, como esqueletos vivientes, a medio vestir, casi desnudos o en harapos. Daban palmadas sin hablar. Tenían las manos tan enflaquecidas, pensó uno de los libertadores, que aquello sonaba como el palmear de las focas”.

El blindado de Sanders y uno de los jeeps se quedaron en la puerta del garaje de los SS, y el otro blindado y el jeep de Kosiek se dirigieron a la entrada principal, que se abrió mientras llegaban. Los prisioneros empezaron a salir en tropel, y Kosiek ordenó a su artillero disparar unas ráfagas por encima de sus cabezas para controlar la situación, y los prisioneros volvieron a entrar. Cuando Kosiek y algunos hombres bajaron y fueron andando hacia la entrada, se quedaron atónitos al ver miles de prisioneros abrazándose, llorando y cantando, con los españoles catando el Himno de Riego, y todos gritando una misma palabra (Liberté, Freiheit, Svoboda, Wolnosc, Szabadsag, Libertad). Algunos bailando, silbando, aullando, rotos en llanto, o, alguno también produciendo disturbios.

Kern, acompañado de un alemán que hacía de intérprete, se acercó a Kosiek para informarle de su rendición y la de los bomberos de Viena, pero que no estaban dispuestos a entregar las armas si se tenían que quedar solos en el campo, puesto que los prisioneros sanos se apresuraban a quitárselas. Pidió también la rendición de la fortaleza a un oficial, y Kosiek se presentó como tal, por lo que Kern accedió a rendirse si Kosiek ponía fin al tumulto que había en la cocina, dónde le llevo. Kosiek rompió la ventana, y viendo que la mayoría eran polacos se dirigió a ellos en su idioma, pero no funcionó. La restauración del orden en ese momento fue gracias al Comité Internacional, cuyo presidente, recién elegido, era Heinrich Dürmayer.

Kosiek y Dürmayer se subieron a la balaustrada donde se habían antes pavoneado Ziereis y Bachmayer, y desde allí, convencieron a los líderes de los grupos nacionales para que regresaran a sus dependencias mientras los estadounidenses desarmaban a los guardias, a los que ordenaron reunirse en la puerta principal, y depositar sus armas en 3 camiones requisados del garaje de las SS.

Estaban en el límite de cobertura por radio de Larkins, quién indicó a Kosiek que llevara andando a los guardias a los cuarteles generales en Gallneukirchen (a más de 25 km.).

No está del todo claro si había o no SS entre los capturados en Mauthausen. Los informes estadounidenses no hablan de prisioneros SS, pero varios ex prisioneros aseguraron que si, y dos SS que comparecieron más tarde ante un tribunal aseguraron haber permanecido allí hasta la llegada de los americanos...

En ese tiempo, la patrulla de Hens también pasó por el campo. Al llegar a la puerta del garaje, reconocieron los vehículos del 41º de Caballería. Lo 1º que recuerda Berg haber visto fue “tres esqueletos vivientes caer muertos de puro agotamiento al intentar pasar por las puertas abiertas”. La patrulla de Hens también examinó todos los elementos y lugares del campo, caminando entre pilas de cadáveres, y una hora más tarde, Hens reunió a su patrulla en la puerta, y al haberse salido del límite territorial de su misión y haber perdido contacto por radio, se replegaron, volviendo a St. Georgen para recoger a la sección de ametralladoras de Sellers, pero antes de partir hacia Linz, Hens conversó con los habitantes de St. Georgen y con los guardias y presos de Gusen I y II.

Mientras la unidad de Saunders estaba estacionada dentro y fuera del garaje de los SS, sus miembros recuerdan haber presenciado un momento de gran emoción cuando un grupo compuesto por prisioneros, casi todos catalanes, cogió a lazo el águila de bronce situado sobre la esvástica encima de la entrada del garaje, y lo tiró al suelo.

Los estadounidenses tienen varios recuerdos de aquel día, pero el más memorable para ellos fue cuando la banda de prisioneros tocó el himno de su país (que se habían aprendido la noche antes) mientras el pelotón de Kosiek formaba en posición de firmes y presentando armas.

Kosiek, consciente de que su patrulla no podía hacer más que mantener el orden, y sin autorización para permanecer en el campo, además de con el deber de salvar a 3 prisioneros estadounidenses que habían encontrado allí, informó al Comité Internacional de que las fuerzas estadounidenses estaban muy cerca, y de que un capitán y su compañía se pondrían en marcha tan pronto como él llegara a la base con las noticias.

Los camiones partieron con las armas pesadas de los guardias, y las armas ligeras que pudieron encontrar, tras elegir Kosiek y Saunders las que más les gustaban como trofeos personales, para repartirlas entre sus hombres, las rociaron de gasolina y las prendieron fuego. Escoltaron a los 1.000 guardias austríacos a su base, parando antes en Gusen a recoger a otros 800 que habían dejado allí, y llegaron a Gallneukirchen en la madrugada del 6 de mayo, donde el teniente coronel Richard R. Seibel mostró su absoluto asombro al ver a un pelotón de unos 20 hombres transportando al menos a 1.800 prisioneros.

El informe del 5 de mayo de 1.945 de la Thunderbolt hace poca referencia al descubrimiento de Gusen y Mauthausen. La noticia más importante del día era que el puente de hormigón y acero entre Urfahr y Linz había sido tomado al mediodía. Mientras que omitía que el puente ferroviario del pueblo de Mauthausen también estaba intacto, señalaba que la captura del puente de Urfaht-Linz privaba a todas las fuerzas de la Wehrmacht en Checoslovaquia de la posibilidad de retirarse al supuesto Alpenfestung. El otro hecho importante registrado el 5 de mayo se refería al orden de asignación de zonas a dos de las tres brigadas de la división al este de la Línea de Contención, mientras se enviaban patrullas a establecer contacto con el Ejército Rojo.

Los campos de Mauthausen y Gusen habían sido liberados de sus guardias, pero abandonados a la noche por los estadounidenses, con la promesa de volver al día siguiente. Bajo el punto de vista americano no había razones lógicas para que los prisioneros supervivientes no ejercieran la autodisciplina necesaria para permanecer en sus campos toda la noche, pero desde el punto de vista de los prisioneros la situación era diferente, ardían en deseos de vengarse de los Kapos, estaba la frenética ansia por comer, y queda el miedo a que los SS pudieran volver a la fortaleza.

Si en Mauthausen hubo un Comité Internacional que evitó los excesos, no pasó lo mismo en Gusen, pero esa ya, es otra historia.

Bibliografía: Españoles en el Holocausto; David W. Pike (Ed. Debolsillo).
"¡Oh, dulce nombre de la libertad!" - Marco Tulio Cicerón
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Campos de concentración, clasificacion, estratificacion y funcionamiento.

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A principios de 1.942, Himmler decidió establecer una clasificación de los campos de concentración (Konzentrationslager). El 2 de enero, Heydrich emitió una circular secreta que dividía los campos en 3 categorías principales (Stufe I, II y III), y esta clasificación se vio modificada posteriormente, cuando Birkenau se convirtió en un campo de exterminio (Vernichtungslager), pero aún con la nueva clasificación, los campos clasificados como Stufe III seguían siendo campos en los que los prisioneros nunca serían liberados, como es el caso de Mauthausen.

En los despachos de la RSHA (cuyo jefe era Heydrich), se conocía a Mauthausen como el “Knochenmühle” (el triturador de huesos).

Una forma de castigo para los presos de Auschwitz era enviarles a trabajar a la cantera de Mauthausen. Buchenwald también tenía cantera, pero los prisioneros sabían lo que significaba Mauthausen y tenían terror de ser enviados allí.

Jean Mialet cita al kapo alemán de Buchenwald-Dora, que les decía: “Vengo de Mauthausen, donde he aprendido cómo, sin tocar a un hombre, se le destruye solo con el trabajo”, y Suzanne Busson, trasladada de Ravensbrück a Mauthausen, señaló que después “Ravensbrück era un paraíso”.

Los Konzentrationslager eran de una clase diferente a los Vernichtugnslager (categoría de Auschwitz II- Birkenau). Aunque el destino de los presos podía ser el mismo, la diferencia era el objetivo esencial de los dos sistemas. Lo que distinguía al tipo Stufe III era la prolongada agonía de quienes eran enviados allí. Su propósito era que los presos vivieran un máximo sufrimiento antes de que les llegara la muerte como una liberación compasiva.

Un campo Stufe I, no estaba menos avanzado tecnológicamente que los demás; incluso Dachau (de esta categoría) tenía su cámara de gas y su crematorio.

Todos los campos, de todas las categorías participaban en experimentos médicos. Tenían sus propias especialidades:
Para el tifus estaban Buchenwald y Auschwitz; para los efectos de temperaturas de congelación y elevada altitud, Dachau; para operaciones quirúrgicas, Dachau y Gusen; para la tuberculosis, Dachau y Gusen; para el cáncer, Auschwitz; para transplantes de médula ósea, Ravensbrück, y para la malaria, Dachau.
En el centro de toda esta investigación científica, estaba la academia médica de las SS en Graz.

Cuando un médico de las SS no participaba en uno de estos experimentos, siempre tenía otro trabajo que hacer, o servicios que prestar: por ejemplo, el teniente coronel Eleuterio Díaz Tendero, del ejército republicano español, llegó a Sachsenhausen con un estado muy avanzado de tuberculosis, por lo que fue trasladado a Dachau, dónde recibió una inyección letal de fenol en el corazón. En Flossenbürg, el doctor Schmitz tenía una costumbre: para todo aquel prisionero que pidiera una aspirina o se quejara de un dolor en cualquier parte, su remedio era abrir el estómago del paciente, “para hacer mano”, solía decir, utilizando como anestésico para estas operaciones el llamado Holznarkose (narcótico de madera), que consistía en que los prisioneros que actuaban como asistentes a la operación, golpeaban la cabeza del enfermo con su calzado de madera hasta que éste perdía el conocimiento, momento en el que podía comenzar la operación.

Cada prisionero, a su llegada al campo, recibía una clasificación de la Politische Abteilung, en forma de triángulo de un color determinado, que debía llevar, apuntando hacia abajo, en la chaqueta y los pantalones.

En algunos campos, predominaban ciertas categorías. Antes de la guerra, Sachsenhausen, Flossenbürg, Mauthausen y Gross-Rosen se usaban principalmente para los triángulos verdes, y Sachsenhausen con Neuengamme, siguió teniendo esa función, pero, en general, las clasificaciones estaban mezcladas.

Aunque la insignia azul se aplicaba a todos los prisioneros de guerra apátridas, en realidad solo la llevaban los republicanos españoles y algunos rusos desnacionalizados , y en el caso de los españoles, sólo en Mauthausen; en Dachau y Buchenwald la llevaban roja.

Al elegir a los presos para ocupar los puestos de Kapo, los Ss buscaban entre los verdes y los negros (en ese orden), dando prioridad a los alemanes y austríacos, y así era la situación en Mauthausen cuando llegaron los españoles, aunque también encontraron algún kapo polaco.

El método de selección de los prisioneros-jefes funcionaba igual que el nacionalsocialismo, de arriba abajo. Recordad las entradas: Palabras para la supervivencia, y Abreviaturas y términos.

La elección del Lagerältester y el Lagerschreiber correspondía personalmente al Lagerführer. Los Blockältesten eran nombrados por el Lagerführer por recomendación del Lagerältester, y un Blockschreiber era designado de igual forma por recomendación de un Lagerschreiber.

Por debajo de ese nivel, el Lagerführer delegaba la responsabilidad en los prisioneros-jefes. Los Stubenältesten eran nombrados por el Lagerältester por recomendación del Blockältester respectivo, mientras que el Blockältester y el Stubenältester elegían al Stubedienst, a menudo, basándose en su juventud y atractivo físico (la homosexualidad estaba a la orden del día).

Los que ocupaban puestos de Kapo eran responsables solo de las unidades de trabajo (komandos), pero el término Kapo no se aplicaba a los encargados de los barracones.

Para dormir, los kapos se distribuían por todo el campo de forma irregular, de forma que en un barracón podía haber uno, y en otro 5. Dormían en la zona privilegiada, la más cercana a la entrada, con el Blockältester, el Blockschreiber y el Friseur. Ninguno tenía habitación propia, pero si un colchón de paja fresca en su camastro y sábanas.

Era importante que los 3 jefes de barracón tuvieran buenas relaciones con los kapos. Nunca se sabía cuánto tiempo conservarían sus puestos, y al terminarse estarían a merced de los kapos.

En cuanto a los triángulos, también se podían cambiar. El zapatero Josef Schwaiger, por ejemplo, con 18 condenas previas, entró en Mauthausen con un triángulo negro, pero los zapatos que hacía para Kart Schulz, el jefe cojo de la Gestapo, le ganaron su favor de manera que le compensó con una insignia verde. Y una vez que pudo llevar el emblema de un criminal en la chaqueta, según declaró Schwaiger, todo el mundo le mostró respeto y le dejó en paz.

Schwaiger pertenecía al cuerpo de personal de servicio conocido como los Prominenten, que representaba al menos el 10% de la población de prisioneros.

Un KZ era un tráfico por la supervivencia de arriba abajo. Los que estaban en la cima, podían disfrutar de toda clase de prebendas, y los de abajo, que lo que más necesitaban era comida, recibían lo mínimo, incluída la sopa más aguada, porque les quedaba lo último.

Aunque los Prominenten no gozaban de todos los privilegios de los Kapos, compartían lo más importante: estaban seguros, aunque fuera de manera precaria, frente al exterminio, y podían moverse libremente por el campo. Además, estaban en contacto directo con los oficiales de la SS, lo que les permitía conocerles más de ceca y observar su conducta. Dentro de los Prominenten, se incluía a todos los que trabajaban en las oficinas, los talleres, las cocinas, los almacenes, la sastrería y la zapatería; los criados de los SS y de los kapos principales; los ayudantes de los médicos, dentistas y farmacéuticos SS; los barberos, ordenanzas del barracón, pintores, deshollinadores, bomberos, mecánicos de los garajes, electricistas y fontaneros.

Los Prominenten procedían de los grupos verdes y negros, pero no era probable que los asesinos, ladrones y vagabundos desempeñaran estas labores satisfactoriamente, ni se encontraban cirujanos, ingenieros u obreros especializados entre ellos, lo que hizo que la administración se fijara en los triángulos rojos para ocupar estos puestos. Primero los alemanes y los austríacos, y después el resto de nacionalidades que entendieran alemán.

En una clase especial estaban los prisioneros-policías del campo, que se encargaban de mantener el orden en los paseos, y de reunir a los prisioneros en la Appellplatz. Casi todos eran alemanes, y llevaban sables y los cascos puntiagudos usados por los alemanes en la I Guerra Mundial.

Todos los Kapos y los Prominenten principales (hasta el nivel de Blockältester) se distinguían con brazaletes, y podían llevar chaqueta y pantalones o seguir vistiendo el drillich, pero sus condiciones de vida eran diferentes.

Un prominenten tenía su propia cama en un camastro doble, también con sábanas. Según Jorge Semprún, superviviente de Buchenwald, “el secreto de la supervivencia era una combinación de tres factores: un conocimiento suficiente del alemán hablado, habilidad para una profesión, o pretensión de tenerla, y pura suerte”.

El resto del universo KZ, más del 85%, estaba formado por esclavos condenados a morir. Entre los que morían más rápido, estaban los pertenecientes a una Strafkompanie, y para los judíos no había esperanza.

Hacia la mitad de la guerra, se apreció un cambio en la forma de vida del KZ, pero no influyó en las posibilidades de supervivencia. En los primeros años, los nazis no consideraban el uso de sus esclavos en términos científicos, pero eran proclives, encorajinados por la victoria, a expresar su sentimiento de superioridad racial con más facilidad. Después llegaron las derrotas alemanas de El Alamein y Stalingrado, y la arrogancia dejó paso a la rabia, y se estableció una nueva organización.

Fuente: Españoles en el Holocausto; David W. Pike (Ed. Debolsillo)
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Campos de concentracion: Sachsenhausen - Oranienburg.

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El 12 de julio de 1.936 llegaban a Sachsenhausen 50 prisioneros, procedentes de Esterwegen, que empezaron a construir el campo que después sería conocido con tres nombres: Oranienburg (por su proximidad a esta localidad), Sachsenhausen y Sachsenhausen-Oranienburg, aunque oficialmente era el “Campo de Educación de Sachsenhausen”, pero la gran mayoría de los supervivientes se refieren a él como el “Campo de Oranienburg”, donde además, se llevó a cabo una de las falsificaciones monetarias más complicadas de la historia.

Vamos a conocer este campo, y gracias a las fantásticas fotografías de Pedro Bellido, veremos su estado actual. EDITO el post, para añadir de paso la informacion QUE COMPARTE PEDRO CON TODOS sobre su visita al campo de concentración, ya que no todos leeis los comentarios, y creo es IMPORTANTE Y ENRIQUECEDORA. La dejo al final del post.

Las instalaciones estaban diseminadas por una región pantanosa, de unas 18 hectáreas, en la que abundaban los pinares, y constaban de 78 barracones repartidos alrededor de la plaza central.

En una primera fase, el campo de Sachsenhausen fue destinado principalmente a prisioneros políticos, pero desde 1.938 fueron llevados allí miles de judíos, desde 1.940 miles de polacos y desde 1.941 miles de militares soviéticos (18.000 de los cuales fueron fusilados) y presos de otras nacionalidades.

El primer convoy de franceses que llegó al campo, lo hizo el 27 de junio de 1.941, y era de 244 prisioneros, detenidos en las cuencas mineras del Norte y del Pas-de-Calais, acusados de haber participado en una huelga patriótica. Allí encontraron a polacos, alemanes, austriacos, judíos, y españoles.

Los primeros años de Sachsenhausen fueron de concentración, no un campo de aniquilación.

Fue diseñado como un campo modelo, con una función extra como campo de entrenamiento para comandantes de campos de concentración y personal de guardia. Su proximidad a la capital del Reich daba a Sachsenhausen un papel especial dentro del sistema de campos, especialmente después de que la Inspección de los Campos de Concentración fuese transferida desde Berlín a Oranienburg, en 1.938.

Las condiciones de trabajo y de vida respondían al concepto de "exterminio mediante el trabajo" por lo que la muerte era algo cotidiano.

En la fachada delantera de las barracas, los SS grabaron, en agosto de 1.939 la inscripción: “Hay un camino hacia la libertad. Sus hitos son estos: Obediencia, Aplicación, Honestidad, Orden, Limpieza, Sobriedad, Franqueza, Sentido del Sacrificio y amor a la Patria”.

A finales de 1.939, por la llegada masiva de prisioneros, unido a la escasez de espacio para alojarlos, se producen los primeros casos de tifus. Las autoridades del campo se niegan en rotundo a suministrar medicamentos a los prisioneros enfermos con lo que la mortandad comienza a aumentar terriblemente. Los fallecidos eran trasladados diariamente a crematorios situados en Berlín, pero para mantener la discreción sobre estas muertes en Abril de 1.940 se construye en Sachsenhausen el primer horno que serviría para deshacerse de los cadáveres de forma rápida y discreta.

En otoño de 1.941 llegaron unos 18.000 prisioneros de guerra soviéticos, que fueron encerrados, aislados, y prácticamente condenados a morir de hambre. Los supervivientes eran llevados a diario, en camiones, al campo de tiro de los SS, donde morían haciendo de blanco.

Para aumentar el número de víctimas por gaseamiento la S.S. selecciona a un grupo de prisioneros para que construyan una zona destinada al asesinato masivo por lo que el 31 de Enero de 1.942 comienzan las obras de la que sería llamada "Estación Z" separada del resto del campo por un muro de ladrillos. Este nombre de "Estación Z" era ridículo y servía de bromas entre los S.S. ya que si a la puerta de entrada a esta zona se le puso "A", a la salida (la chimenea) era la "Z".

El 29 de Mayo de 1.942 se da por terminada la Estación Z y los S.S. encargados del campo invitan a altos cargos nazis para su inauguración que consistió en el gaseamiento de 96 prisioneros judíos.

En 1.945 había más de 100 Komandos. Entre los que empleaban mayor número de presos en la fabricación de material bélico estaban: Heinkel (entre 6.000 y 7.000 presos), Falkensee (unas 2.500 presas), Würmster (unas 1.500), Berlín-Lichterfelde (1.500), I.G.Farben (1.000), Siemens (1.400), Genshagen (1.100 mujeres), Wittenberg-Arado (1.200 mujeres) y Grupo Speer (2.000).

El 21 de abril del 45, unos 3.000 hombres de Sachsenhausen y unas 5.000 mujeres del campo de Ravensbrück, fueron evacuados en grupos de 500 hacia el Mar Báltico. Los últimos días de la marcha, los extenuados eran eliminados con una bala en la nuca (fueron millares). Solo sobrevivieron unos 1.800, que fueron liberados entre Crivitz y Schwerin el 1 de mayo.

Al entrar las fuerzas soviéticas en el campo el 22 de abril de 1.945, a las 11 de la mañana, sólo encontraron a unos 3.000 hombres, unas 2.000 mujeres y algunos niños, casi todos enfermos.

En comparación con el resto del sistema concentracionario nazi, el Campo de Oranienburg era “un sueño”, un superviviente lo llamaba “campo modelo, humano y amable” estrictamente en comparación con el resto, lo que no quiere decir que no fuera un campo de concentración más.

El preso más conocido de este campo es el ex jefe de gobierno socialista Francisco Largo Caballero, que sobrevivió al campo, pero que tuvo una muerte prematura.

En Sachsenhausen, los presos también fueron sujetos a experimentos médicos.

En enero de 1.945 había más de 65.000 prisioneros, incluyendo más de 13.000 mujeres. Los archivos registraban la entrada 140.000 prisioneros durante el tiempo de funcionamiento del campo y reconocían la ejecución o muerte de 30.000 prisioneros, pero en este número no incluían a miles prisioneros de guerra fusilados apenas llegaban. Se calculan, más de 100.000 muertos en este campo.

En este campo de concentración se llevó a cabo, por mano de obra judía, una de las falsificaciones monetarias más complicada de la historia, sorprendentemente fructuosa.

En 1.942 Himmler le propone a Hitler un plan por el que a la vez que desestabilizaban las economías de las potencias enemigas obtendrían grandes beneficios que paliarían los enormes gastos bélicos alemanes.

Los alemanes llevaron a cabo una selección entre varios campos de concentración, buscando prisioneros que conocieran oficios como fotografía, dibujo, y otros relacionados con el arte de la imagen. De allí escogieron un grupo de 140 prisioneros judíos, seleccionados para llevar a cabo estas operaciones de falsificación. Con los medios tecnológicos de la época era difícil crear réplicas idénticas de un billete, pero sin embargo los conocimientos de estos prisioneros consiguieron desafiar hasta el más minúsculo detalle de los billetes de libras esterlinas, como minúsculas zonas en blanco en la tinta de una letra que solo se puede apreciar ante un microscopio, que son muestra de la veracidad del billete en cuestión. Todo el mundo consideraba estos billetes verdaderos, y por tanto circuló como si fuera dinero real. Esta operación se llamó Operación Krüger.

Con la operación finalizada, los presos debían ser enviados a Auschwitz para su exterminio, pero para evitarlo, los prisioneros pidideron permiso para continuar la operación de falsificación, esta vez, para falsificar dólares estadounidenses. El permiso les fue concedido, con lo que pudieron alargar su vida. Continuaron fabricando billetes, esta vez dólares, pero en esta ocasión no se llegaron a poner en circulación por el hundimiento nazi.

Para que no quedaran testigos de las falsificaciones, los prisioneros fueron enviados a Ebensee para ser gaseados, pero fueron detectados por los soldados estadounidenses, lo que les salvó la vida. Los billetes los cargaron en camiones, que vaciaron en los lagos Tauputzsee, Ebensee y en el río Enns.

Se falsificaron nueve millones de billetes, valorados en 650 millones de dólares. Los billetes fueron encontrados años más tarde por estos lagos y, los habitantes de las zonas, considerándolos verdaderos, los comenzaron a usar, y se pusieron a circular en toda Europa, con lo que se hizo necesario un cambio de formato de los billetes de libras esterlinas.

Entre 1.945 y 1.950, el campo de Sachsenhausen se convirtió en el Campo Especial número 7, del servicio secreto soviético (NKVD), en el ámbito del antiguo campo de custodia preventiva. Muchos de los edificios, con la excepción del crematorio y unos pocos más, sirvieron para las antiguas funciones que habían tenido durante el período nazi.

Durante esta época, el campo mantenía funcionarios del régimen nazi, pero también personas políticamente indeseables que habían sido arbitrariamente arrestadas, sentenciadas por los tribunales militares soviéticos. Hacia 1.948 Sachsenhausen, como Campo Especial número 1, era el más grande de estos centros en la zona soviética de ocupación. De las 60.000 personas internadas durante más de cinco años, 6.000 eran oficiales alemanes transferidos desde campos de los Aliados occidentales; otros eran funcionarios nazis, anti-comunistas, rusos colaboradores con los nazis, etc.

En la primavera de 1.950, el servicio secreto soviético clausuró el campo y lo entregó a las autoridades de la RDA. Hasta ese momento, más de 60.000 personas, incluyendo a hombres, mujeres y niños, la mayoría alemanes, pero también extranjeros, sufrieron las duras condiciones de prisión (hambre, enfermedades y completa inactividad); más de 12.000 personas murieron en ese Campo Especial.

Para ver las fotografías con mucha mejor calidad, entrad en: Pedro Bellido:Sachsenhausen

Fuentes: Wikipedia, Topografía de la memoria, Enciclopedia temática del holocausto.

Editado: 
Hola a todos, 
Recomiento a todos los que viajeis a Berlin a que visiteis este "trozo de infierno en la tierra", es un sitio que deberia ser de visita obligada para conocer de primera mano los horrores que alli sucedieron, para asi hacernos participes de ellos e intentar que nunca mas vuelvan a suceder.

Cuando uno visita Sachsenhausen, tiene la sensacion de estar en una viendo lo que estamos acostumbrados a ver en las peliculas, solo que esta vez es realidad. Al visitar Sachsenhausen te facilitan una audioguia en la cual aparte de contarte la historia del lugar vas escuchando en primera persona los relatos de los supervivientes, cosa que hace que vivas la historia mas intensamente.

Os resumo algunas cosas que me llamaron la atencion especialmente:

- En los barracones apenas habia calefaccion, lo cual hacia que no pudieran secar la ropa durante la noche, con temperaturas de -20º, la gente moria por la noche de frio.

- En las literas dormian hasta 3 personas, si una se levantaba en medio de la noche perdia la posibilidad de dormir en ella, en algunos barracones dormian en sacos de paja.

- Este campo fue el primero diseñado por un arquitecto, y serviria como modelo para constriur otros.

- Exisitia una zona de carceles para presos militares y politicos apartada, en el campo habia unos 500 nazis vigilando,al ser pocos respecto al resto de reclusos, apartaban a militares que pudiesen organizar una revuelta.

- En un principio a la gente que asesinaban las metian en camiones para incinerarlas en otros sitios, una vez, se abrio la puerta de un camion en medio de un pueblo cayendo cadaveres en medio de la carretera, esto causo un revuelo, cosa que hizo que hitler obligara a que cada campo de concentracion tuviese su propio crematorio.

- A veces la gente del pueblo cercano protestaba por el olor a carne quemada que procedia del campo, ajenas a lo que alli sucedia.

- Dentro del campo existio un burdel y un casino para uso de las SS y algunos presos de confianza.

- Los barracones medicos estaban perfectamente acondicionados, erean los que servian de muestra para las inspecciones, los judios no tenian derecho a cuidados medicos.

- Se han encontrado varias fosas con cenizas humanas en el mismo campo, cerca del crematorio. Segun cuentan los supervivientes estas cenizas se usaban para construir carreteras o se tiraban al rio.

- En la zona de la lavanderia, se pueden ver las falsificaciones de billetes y como las hacian.

- En la zona de autopsias se realizaban los experimentos con medicamentos, testmonios cuentan como rajaban los muslos y brazos de los judios para coserles dentro paja podrida y experimentar posteriormente con farmacos contra la gangrena gaseosa.
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La unica boda de Auschwitz y la ultima ejecucion publica.

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En Auschwitz, en el marco de horror que le hizo ser el emblema del horror nazi, también se dieron algunos paréntesis de alegría y pequeñas victorias de los presos. Uno de estos momentos fue la única boda que se dio dentro del campo, la del preso austriaco Rudi Friemel y la española Marga Ferrer.

Margarita Ferrer, madrileña, había luchado en la Guerra Civil con 20 años, y durante la lucha se enamoró de una miembro de las Brigadas Internacionales, Rudolf Friemel.
En 1.939, junto con el resto de republicanos, ambos huyeron a Francia, al exilio,  se separaron y reencontraron en varias ocasiones, en diferentes campos de refugiados, y en 1.941 tuvieron un hijo. En julio de ese mismo año, cuando intentaban huír a Viena a casa de los padres de Friemel, fueron detenidos en la estación de Vierzon, junto a su bebé.

Rudolf fue enviado a Auschwitz I, donde trabajó como mecánico en el garaje de la SS, y Margarita fue enviada a un campo de trabajos forzados en la Selva Negra, hasta que encontró refugio en casa de los Friemel.

Estando en Viena, Margarita supo que Rudolf había conseguido un puesto de dirigente en la rudimentaria resistencia de Auschwitz y que había pedido permiso a las SS para casarse con ella, para que el niño pudiera llevar su apellido, y para asombro de todos, el 6 de marzo del 44, un año después, Margarita recibió un telegrama requiriéndole para que se dirigiera a Auschwitz con el padre y el hermano de Rudolf en calidad de testigos, a casarse. Puede que fuera un momento de debilidad y humanidad o un acto de cruel cinismo por parte del régimen nazi...

El 18 de marzo de 1.944 por la mañana, llegaron a Auschwitz con la novia vestida con un vestido negro y una camisa blanca prestada, y llevando consigo a su hijo Edouard, que por entonces tenía ya tres años. A Rudolf le dejaron un traje.

La ceremonia se celebró, a las 11 de la mañana, en una gran oficina vacía del Registro, en la que normalmente se preparan los certificados de muerte de los presos, con archivadores que tapaban el muro, una mesa grande en el centro, y tres filas de bancos enfrente. Un grupo de SS se colocó a los lados y la espalda del grupo nupcial, y un oficial SS leyó los ritos matrimoniales, que Rudolf le traducía a Margarita al español. Rudolf sacó dos anillos, firmaron, y terminó la ceremonia.

Un preso que trabajaba en el Erkennungdienst, Wilhelm Brasse, pudo tomar fotografías, autorizadas, que se conservaron junto con las tarjetas de invitación que los compañeros de Rudolf diseñaron y dibujaron en cartulinas gruesas, autorizados también.

Margarita y Rudolf pudieron andar con libertad por el campo, vacío, escoltados por la orquesta que tocaba la marcha nupcial, y en ese momento, según recordaba Margarita, vieron un destello el uno en los ojos del otro de triunfo sobre la muerte.

Esa tarde Rudolf pudo jugar con su hijo, y después la pareja habló largo y tendido, momento en el que Rudolf le mencionó a Margarita la cámara de gas y los miles de personas que moría allí cada día.

Al acabar el día, la pareja pudo pasar un tiempo en una de las piezas del barracón 24, el que se utilizaba como prostíbulo, y se dispusieron dos habitaciones, una para la pareja y su hijo, y otra para el padre y el hermano de Rudolf.

Los presos habían recibido el encargo de prepararle el desayuno a la pareja de novios, y al amanecer llegó el momento de separarse. Rudolf pensaba que no se volverían a ver, pero prometió luchar hasta el final. Se besaron en la puerta, y Rudolf se dio la vuelta con los hombros hundidos sin mirar atrás.

Nueve meses después, en diciembre, Rudolf y otros cuatro presos que habían intentado fugarse fueron capturados, y ahorcados con la ceremonia habitual, y ésta, fue la última ejecución pública de Auschwitz, liberado el 18 de enero.

Tras la muerte de Franco, Margarita volvió a España, pero solo de visita pues su hogar ya estaba en Francia y se había vuelto a casar con Francisco Suárez en 1.956, un refugiado como ella, y superviviente de Mauthausen.

Margarita murió en París la nochebuena de 1.987.

Fue el único caso en el que se permitió casarse a un preso en un campo.

La foto de familia la tomó Wilhelm Brasse en el estudio fotográfico de Auschwitz, y es propiedad del Auschwitz Memorial.

Erich Hackl se basa en esta historia en su libro: Boda En Auschwitz.

En una nota de despedida a Margarita, Rudolf escribió: "Esperaba volver a veros a ti y a mi querido hijito, pero no podía abandonar la lucha. Me era imposible. Y ha llegado mi hora. No me siento triste, y tú tampoco debes estarlo, mi dulce mujercita. Cuando acabe la guerra volverás a España. Cuida de nuestro hijo. Haz de él un hombre y un luchador. Y mira al futuro para poder olvidar estos tiempos desdichados. Mis últimos pensamientos serán para ti".

Edouard Friemel llegó a ser profesor de psicología en la Universidad de París VIII.

Fuentes: Españoles en el holocausto; David W. Pike, Auschwitz Memorial
" Por conservar la libertad, la muerte, que es el último de los males, no debe temerse." - Marco Tulio Cicerón
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