La Zona Gris

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Dirección: Tim Blake Nelson
Año: 2.001
Intérpretes: David Arquette (Hoffman), Daniel Benzali (Schlermer), Steve Buscemi (Abramowics), David Chandler (Rosenthal), Harvey Keitel (Muhsfeldt), Mira Sorvino (Dina).
Sinopsis: Durísima película que narra el espeluznante relato, ocurrido en Auschwitz, de un comando especial de prisioneros judíos encerrados en dicho campo de concentración que se deben enfrentar al terrible dilema de ayudar a exterminar a sus compañeros judíos a cambio de conseguir unos meses más de vida (FILMAFFINITY)

El guión se basa parcialmente en la novela autobiográfica del Dr. Miklos Nyiszli, "Auschwitz: a doctor's eyewitness account", médico judío húngaro que participó en los experimento de Josef Mengele como Jefe de Patología, bajo presión de mantener con vida a su mujer e hija. También se percibe la influencia de la novela de Primo Levi "Si esto es un hombre", uno de cuyos capítulos se titula precisamente la zona gris.

El realizador escribió primero una versión teatral de la obra estrenada en 1996.

Los barracones y hornos crematorios se reconstruyeron específicamente para la película.

Fue rodada en Bulgaria.

En el pabellón tres, en Auschwitz, un grupo de judíos son los encargados de acompañar a los recién llegados a la cámara de gas para, posteriormente, incinerarlos en los hornos crematorios (son los llamados Sonderkommandos), todo a cambio de unos meses más de vida. Dicho grupo es sustituido cada 4 meses, tomando los verdugos el mismo camino que sus víctimas.
La ceniza de los cuerpos se pega a la piel de sus compañeros, se filtra en sus pulmones, tiñe su ropa. De ahí que se llame la zona gris. Pero el título también alude a ese espacio de ambigüedad moral en la que viven los protagonistas.

El sentimiento de culpa de estos hombres, que además reciben un 'trato de favor' por parte de los nazis, les llevará a plantearse un motín como forma de redención. Cuando preparan una rebelión, un grupo de la unidad descubre a una joven de catorce años que milagrosamente ha sobrevivido a la cámara de gas. Un catalizador para su intento desesperado de redención individual; los hombres se obsesionan por salvar a la joven, a pesar de que ello signifique poner en peligro un levantamiento que podría salvar a miles de personas.
Las prisioneras habían logrado extraer explosivos de una fábrica de armas y los utilizaron para destruir parcialmente el crematorio IV y tratar de escapar en la confusión.


Lo que nos hace plantearnos esta película es, ¿Hasta qué extremos terribles estamos dispuestos a llegar para salvar nuestras propias vidas, y a la vez, qué sacrificios estamos dispuestos a hacer para salvar las vidas de los demás?

La película está rodada con estilo casi de documental, de forma muy realista y explícita, lo que incluye algunas escenas bastantes desagradables, que reflejan con absoluta claridad todo lo que acontecía en los campos, pero entremedias, se nos cuelan una serie de historias paralelas que restan algo de crudeza al asunto, mostrando una cara más humana como reflejo de la esperanza dentro de la desesperación.

La película es de una extrema dureza, y pienso que no es apta para todos los públicos, no es recomendable para aquellos que esperan un melodrama tipo "La Vida es Bella" pero a mi es una de las que más me han gustado. Eso sí, hay que tener estómago para Verla, con mayúsculas..... no deja lugar para sentimentalismos, no hay dosis de optimismo.

Valoración IMDB: 7.2 (muy baja para mí, por cierto)

Os dejo el trailer en ingles:


Y aquí podéis ver los 10 primeros minutos de la película (también en inglés), por si no os habéis decidido:

"La vida de los muertos está en la memoria de los vivos." - Marco Tulio Cicerón
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LA CIENCIA EN ESPAÑA NO NECESITA TIJERAS...

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Esta entrada no está relacionada con la temática del blog, pero bien merece un huequecillo en él ya que, sin la tecnología (que al fin y al cabo es hija de la I+D), no seria posible tener un blog como este.

Según la noticia publicada en los periódicos el pasado 10 de septiembre, la investigación científica en España está seriamente amenazada por la crisis. Las cifras que está manejando el Gobierno para el presupuesto del año que viene implican una reducción del 37% del dinero destinado a financiar los proyectos de I+D, las becas y los contratos de investigadores, incluidas las convocatorias del Plan Nacional, eje de la actividad científica española de excelencia.


Ramón y Cajal, premio Nobel de medicina en 1906, dijo: “Investigar en España es llorar” y parece que sigue siendo así.Teniendo en cuenta que los jóvenes investigadores dependen de esas becas y de contratos de investigación para sobrevivir, y que España es uno de los países que, junto a Italia, Grecia y Portugal, menos porcentaje del PIB destina a I+D, no es de extrañar que más de 1.000 investigadores salgan de España cada año, y los más brillantes se queden donde les ofrecen las mejores condiciones de trabajo, que no es aquí.

Los investigadores constituyen una gran contribución para el desarrollo del conocimiento en nuestro país, y las principales potencias (por ejemplo, EEUU o Suecia) están reforzando su apuesta en estos tiempos por una economía innovadora y orientada a sectores emergentes.

Así que, porque no queremos llegar tarde, como siempre, a la apuesta del resto de países por la innovación, y porque no queremos que nuestras mentes brillantes se queden fuera a trabajar por falta de reconocimiento aquí,  en su casa, nos unimos a esta iniciativa lanzada por La Aldea Irreductible, dando no una, sino dos razones por las que estamos en contra del tijeretazo.
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Los codigos secretos de Juan Pujol, Garbo

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Como complemento a la entrada de ayer, paso a reflejar algunas de las claves que debía utilizar el espía en su correspondencia con los nazis.

El primer código fue suministrado a Garbo a finales de 1942 para sus comunicaciones con su agente alemán de Madrid. Era el mismo código que usaban los alemanes para sus comunicaciones entre Tetuán y las ciudades de Ceuta, Melilla y Spartel. Se trataba de un sistema de sustitución polialfabética que empleaba cinco alfabetos diferentes.

El cuadro que el 25 de diciembre de 1942 recibió Pujol de sus superiores con el objeto de facilitarle la tarea fue:

La tabla de alfabetos de cifrado (1 al 5) eran como sigue:

TEXTO LLANO    a b c d e f g h i j k l m n o p q r s t u v w x y z
Alfabeto 1     G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z A B C D E F
Alfabeto 2     E F G H I J R L M A B C D N O P Q R S T Z U V W X Y
Alfabeto 3     A Z Y B X C W D V E F U T G H S R I J Q K P L M O N
Alfabeto 4     Q R S Z U V W X Y Z B A C E D F H G J I L K M O N P
Alfabeto 5     D E G F I H J A B C K O L M N P R Q T S V U Z X Y W


Para cifrar se toma la primera letra y se cifra con el primer alfabeto; la segunda letra con el segundo alfabeto, y así hasta la quinta letra, que se cifra con el quinto alfabeto. A continuación ciframos la sexta letra con el primer alfabeto, y así sucesivamente. Es decir: el primer alfabeto cifra las letras 1ª, 6ª, 11ª, º6ª...; el primer alfabeto cifra las letras 2ª, 7ª, 12ª, 17ª ... 


Vamos a verlo con un ejemplo, tomando como modelo de mensaje para cifrar: “El dos de noviembre salió convoy compuesto de…”.


Instrucciones
1ª: El mensaje ha de dividirse en grupos de cinco letras seguidas.
ELDOS DENOV IEMBR ESALI OCONV OYCOM PUEST ODE

2ª: Cada letra del número se corresponde con uno de los números (1, 2, 3, 4 y 5) que figuran en el Cuadro, en el cual se indican alfabéticamente las letras que hay que buscar en el espacio que se ajusta al número de cada letra. Entonces, las letras deben sustituirse por las que componen el grupo. Así, en el primero, ELDOS, encontramos las siguientes: KCBDT. Debe hacerse lo mismo con los restantes grupos, lo que nos dará el siguiente mensaje cifrado:

KCBDT JIGDU OITRQ KSSAB UGHEU UXYDL VZXJS.

En abril de 1943, Garbo recibió instrucciones para que emplease el doble cifrado usando la misma tabla. Es decir, el mensaje cifrado se vuelve a cifrar. 
En nuestro ejemplo, la primer letra del texto llano (E) se convertía en K tras el primer cifrado; ciframos de nuevo K con el primer alfabeto y obtendríamos la letra Q. El resto del mensaje nos daría:

Alfabeto        12345 12345 12345 12345 12345 12345 12345 12345
Texto llano     ELDOS DENOV IEMBR ESALI OCONV OYCOM PUEST ODE...
Primer cifrado  KCBDT JIGDU OITRQ KSAAB UGHEU UXYDL VZXJS UHX...
Segundo cifrado QGBDT PMWZV UMQGR QSAQE ARDUV AWOZO BYMZT ALM...


Y ya tenemos el nuevo texto cifrado: QGBDT PMWZV UMQGR... En realidad, se trata de otro tipo de sustitución polialfabética, de forma que no introduce un mayor grado de seguridad. Resulta, por tanto, extraño que Garbo recibiese la orden de efectuar doble cifrado "para mayor seguridad". Según el expediente de Garbo, este cambio era una indicación de la gran estima en que se le tenía.

Pronto se dieron cuenta los alemanes de que este sistema no ofrecía gran seguridad, y en Mayo cambiaron los sistemas de cifra que usaban en sus transmisiones desde y hacia España.



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Juan Pujol Garcia, Alias Garbo, Brovril o Rufus

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Juan Pujol García, es el español que logró engañar a Hitler, facilitando a los Aliados el desembarco en Normandía.
Nació en Barcelona el 14 de febrero de 1.912.
Tras la muerte de su padre en 1933, probó fortuna en varios negocios, pero la Guerra Civil truncó sus ambiciones. Llamado a filas por el ejército republicano, se escondió en casa de unos amigos durante más de un año pues no simpatizaba con ninguno de los bandos porque repudiaba todo extremismo. Descubierto en su escondite, se alistó como voluntario republicano con el propósito de pasar al bando nacional, cosa que hizo en septiembre de 1938. Sin embargo, la victoria de Franco no le inspiró muchas celebraciones: no tardó en comprender que una España fascista era tan indeseable como una España comunista.
Desarrolló una profunda aversión hacia la Alemania Nazi y la Unión Soviética después de sus vivencias del fascismo y del comunismo en España tras la guerra civil, y alrededor de 1940, decidió que debía contribuir al final de la guerra ayudando a Gran Bretaña, único adversario de Alemania en aquellas fechas.

Garbo se dirigió entonces a la embajada británica en Lisboa, donde ofreció sus servicios como espía. Tras ser rechazado, ofreció sus servicios al III Reich, que confían en él por ser un excombatiente del bando nacional, con la intención de servir como espía doble para los aliados (había ideado un plan para ponerse al servicio de Alemania o Italia como agente doble con el objetivo de minar desde dentro a las potencias del Eje). Su nombre en clave para los alemanes era Rufus.
Una vez aceptado por los alemanes estableció una falsa red de espías e hizo pequeños trabajos para estos, tales como retransmitir códigos por radio... y volvió a ofrecer sus servicios al MI5, dos años después, siendo esta vez aceptado, ya que el servicio de inteligencia británico había controlado sus pasos y conocía su situación (aunque esto él nunca lo llegó a saber).

Aunque operaba inicialmente desde Lisboa, les decía a los alemanes que estaba en Gran Bretaña. Inventaba informes ficticios sobre movimientos de barcos mercantes, convenciéndoles de que eran datos verdaderamente valiosos, gracias a información obtenida en la biblioteca de Lisboa, noticieros del cine, un mapa de la isla, una Guía Azul de Inglaterra, un diccionario de términos militares inglés-francés, periódicos... Fingía viajar por toda Gran Bretaña y enviaba sus partes de gastos, según los precios que obtenía de una guía de ferrocarriles británica. Garbo, lo mismo dibujaba planos que plantaba sobre el mapa campamentos llenos de soldados o se recreaba en la minuciosa descripción del tonelaje de un buque mercante. Tomas Harris (su superior y funcionario del servicio secreto británico) reconocía en un sumario que, a la luz de esas cartas, nadie en el MI5 podía creer que nunca hubiera pisado suelo inglés.


 Llegó a Inglaterra el 24 de abril de 1942 y operó como agente doble bajo el auspicio del Comité XX (Sistema de la Doble Cruz). Su trabajo principal fue el de convencer a los alemanes que había conseguido reclutar a un gran número de agentes en Gran Bretaña, algunos de ellos personas de mucha influencia y con información valiosa. La dificultad de su trabajo radicaba en que debía en todo momento fabricar informes coherentes de todos los agentes que iba inventando y que no se contradijeran entre sí, sin perder credibilidad.
Para los británicos su nombre en clave fue Bovril, pero tras comprobar las grandes dotes persuasivas de sus imaginativos mensajes, lo renombraron Garbo, ya que pensaban que sus dotes interpretativas eran tan buenas o mejores que las de la actriz Greta Garbo.

La información que Pujol enviaba a los alemanes era inventada por sus superiores Británicos e incluía una gran parte de sucesos verdaderos para que los informes fueran más convincentes. A veces, se conseguía el efecto deseado mandando información genuina pero retrasando su llegada para que el daño fuera mínimo. Para ello a veces se recurría a matasellar una carta con una fecha anterior, pero no mandándola hasta la víspera del movimiento de tropas en cuestión para que cuando llegara pareciera un retraso del servicio de correos. Los alemanes pagaban a Garbo grandes cantidades de dinero para mantener su red de agentes, que en un momento dado llegó a contar con 27 personajes ficticios. Garbo gozó de bastante credibilidad entre sus superiores (tanto de un bando como del otro) lo que le llevó a adquirir el status de "A1 Agent".
De las 423 cartas que emitió la oficina de Harris, Garbo “firmó” hasta 315, con una extensión media de quinientas palabras cada una, y fue el responsable único de sus traducciones al español.

Los alemanes estaban impresionados con los informes que Garbo les enviaba.  Las informaciones de Garbo llegaban a la Abwehr por correo, haciendo un periplo de Londres a Portugal gracias a "la colaboración de un piloto de KLM, quien los enviaba a Berlín por correo desde Lisboa."  Un informe que impresionó a los alemanes fue el que contenía los detalles sobre el desembarco anglo-americano en África, pero que manifestaron que "desafortunadamente, llegó demasiado tarde, por culpa del correo."  En vista de eso, la Abwehr decidió utilizar equipos de radio para las futuras comunicaciones.

Tan indispensable era el espía español para los dos países para los que trabajaba que en 1944 los ingleses le condecoraron con la Orden del Imperio Británico.., casi al mismo tiempo que recibió, in absentia, la Cruz de Hierro de una Alemania agradecida.

Su importancia en la Historia, no ya del espionaje, sino de la Humanidad, pasa por su intervención en la llamada Operación Overlord.
Esta compleja operación dispuso, de una cobertura previa que recibió el nombre de Operación Fortaleza, y que se dividía, a su vez, en dos fases: Fortaleza Norte, una amenaza de ataque a Noruega que debía efectuar el imaginario Cuarto Ejército británico, y Fortaleza Sur, referida, al desembarco en Calais, y que habría de llevar a cabo el primer grupo del Ejército de Estados Unidos, llamado Fusag.
Convenció a Adolf Hitler y a muchos de sus colaboradores de que la invasión aliada ocurriría en el Estrecho de Calais, a 250 km de Normandía, y que el desembarco de Normandía era sólo una maniobra para atraer a las tropas alemanas lejos de Calais.
De hecho, fue tal la credibilidad de la que gozó por parte de Hitler, que incluso una vez comenzado el desembarco, siguió pensando que esta no era la verdadera invasión, sino una mera distracción para el verdadero ataque en Calais. Para cuando Hitler se dió cuenta del engaño, la Operación Overlord ya había sido un éxito y las tropas aliadas ya se había adentrado demasiado profundo, por lo que la movilización de las divisiones acorazadas no tendrían el mismo significado.

 Después de la guerra, por seguridad, fingió su propia muerte y se instaló en Venezuela bajo identidad falsa. Ni siquiera su mujer y sus hijas supieron de él hasta casi cuarenta años más tarde, cuando se dio a conocer en los años ochenta.
Murió en Caracas el 10 de octubre de 1988.



"El mejor guerrero es aquel que consigue transformar al enemigo en amigo" - Paulo Coelho
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Vivire con su nombre, Morira con el mio

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Autor del libro: Jorge Semprún
Jorge Semprún nació en Madrid, en 1923. En 1939, al final de la guerra civil española, su familia se trasladó a París, donde inició sus estudios universitarios. Después de la ocupación alemana,
se unió a la Resistencia francesa y, capturado por la Gestapo en 1.943, fue enviado al campo de concentración de Buchenwald, donde permaneció prisionero hasta 1945.
Tras su liberación, ya afiliado al Partido Comunista de España en el exilio, se entregó a una intensa actividad clandestina, pero en noviembre de 1964 fue expulsado del Partido por divergencias con respecto a la línea oficial, momento en el que comienza su carrera literaria.

Sinopsis:
En el crudo invierno de 1944, la dirección central de los campos de concentración envía un requerimiento a la oficina de la Gestapo en Buchenwald: ¿vive aún el deportado Jorge Semprún, de 20 años, matrícula 44.904? Los comunistas prisioneros en el campo interceptan el mensaje y planean ocultar al joven tras la identidad de otro preso agonizante. El recuerdo de esta suplantación sirve a Semprún para situarse esta vez en el núcleo más duro y trágico del campo de la muerte. La esperanza y la solidaridad, que contrapuntea el horror, componen este imborrable episodio de su vida. Mientras sus recuerdos nos conducen, en un emocionado recorrido por el tiempo, del París ocupado a la clandestinidad y a otros momentos más próximos, el obstinado retorno al pasado, redivivo mediante la escritura, adquiere un sentido superior a la luz del presente: amigos y camaradas de la Resistencia, ecos de la niñez en Madrid, perfiles femeninos, el recuerdo de una canción, versos que resuenan como un sortilegio...

Viviré con su nombre, morirá con el mío, es un libro a medio camino entre autobiografía y novela, que Semprún dedica a su estancia en el campo de concentración de Buchenwald, donde los nazis lo habían recluido por comunista, aunque no carga excesivamente sobre el tema de las crueldades del campo, algo que algunos críticos le han reprochado.


Semprún decidió que la lengua francesa era (para él) lo más parecido a una patria, aun sin renegar del todo del castellano (que seguía, en su interior, en estado de coma, privado de valor de uso y comunicación). Evidentemente este libro está escrito en francés (traducido por Carlos Pujol. Fue escrita originariamente en francés con el título de "Le mort qu´il faut", algo así, literalmente, como "El muerto que nos hace falta", frase con la que empieza el libro.), con alguna citas en castellano, pero muy pocas ante las numerosísimas en alemán.
Se dice que no es muy contemporizador con el castellano (sobre todo habiendo sido ministro de cultura de un país cuya lengua oficial, aunque sea co-oficial en algunas autonomías, es precisamente esta).
La narración no sigue una estructura lineal, sino que está plagada de reflexiones personales y flashbacks.

Afiliado al PCE, en 1.943 es denunciado, detenido, torturado y posteriormente deportado al Campo de concentración de Buchenwald, donde acaba destinado en la Arbeitsstatistik, uno de los organismos de administración del campo.
Un sábado de diciembre de 1944, un preso que colabora con los presos comunistas del campo accede a una nota procedente de la Dirección Central de Campos de Concentración en Berlín, recibida por Hermann Pister, oficial superior de las SS al mando de Buchenwald, que la transmitirá a la Politische Abteilung el lunes.

El informador solo ha tenido acceso al comienzo de la nota, por lo que únicamente se conoce que solicita información sobre el preso Jorge Semprún, pero se ignoran las causas por las que se ha solicitado y la identidad del solicitante. El lunes se conocerá el contenido completo, y por tanto si existirán represalias contra Semprún o será traslado fuera del campo.

El mismo sábado, Semprún es informado de la existencia de la nota por unos compañeros comunistas. Organizan un plan para encontrar, a lo largo del fin de semana, un recluso que se parezca a él, que esté gravemente enfermo vaya a morir de forma inminente. El objetivo es, en caso de que finalmente sea necesario (el lunes), cambiar sus identidades, y registrar al fallecido con el nombre de Semprún, de forma que a todos los efectos administrativos sea considerado fallecido para los nazis.

El domingo es localizado "el muerto que necesitan": un joven francés, François L., que llegó al campo el mismo día que Semprún y guardan parecido. Se encuentra internado en el Revier (la clínica), y esperan su muerte a lo largo de ese mismo día, por lo que Semprún es internado en secreto en el Revier y pasa la noche junto a François L. viviendo con él sus últimas horas.

El lunes, se conoce el contenido completo de la carta, y averiguan que quién solicita información sobre Semprún es José Félix de Lequerica, embajador de Franco en París, antíguo conocido de su padre.
Semprún es interrogado por los miembros de la estructura comunista en el campo, que no comprenden que un ministro franquista se interese por la situación de un militante comunista, pero les convence de que ha sido su padre, quien ha intentado conocer la situación de su hijo, por lo que el plan para simular su fallecimiento se cancela.

Como reflexión personal, me resulta muy curioso que Semprún, que es quien lo vivió, relate en sus libros su experiencia en Buchenbald, su vida allí y su trabajo en las oficinas de administración, pero su hermano, Carlos Semprún, que nunca pasó por esa situación, en " A orillas del Sena, un español..." le acusa de haber sido Kapo, diciendo que tras la liberación y el regreso de Jorge a Saint-Prix "nadie hizo la menor mención, ni sacó conclusiones, sobre la diferencia que existía entre su pinta y la pinta cadavérica de otros deportados". Según Carlos Semprún, lo que el "héroe de Buchenwald" no quiso contar es que perteneció a los llamados kapos, deportados utilizados por los nazis para escoger, de entre ellos, a los destinados a realizar trabajos forzados; unos trabajos tan duros que llegaban a producir la muerte en un noventa por ciento de los casos. A cambio de esa colaboración, los kapos recibían un mejor trato y se les aseguraba la supervivencia.
¿El motivo?, sólo él lo sabría. Carlos dió sus argumentos, pero eso no nos dice el trasfondo.....

Sea como sea, Jorge Semprún estuvo en Buchenwald, y pasara lo que pasara, fue un preso más. A mi el libro me gustó mucho, te muestra no solo la vida en los campos sino los entresijos de la comunidades clandestinas que se formaron en ellos, y cómo en una situación como esta, se refuerzan los sentimientos de solidaridad y de pertenencia, en este caso a una comunidad (la española).

" Yo viviría con su nombre, el moriría con el mío. En resumidas cuentas, él me iba a dar su muerte para que yo pudiese seguir viviendo. Intercambiaríamos nuestros nombres, lo cual no es poco. Con mi nombre él se convertirá en humo; con el suyo yo sobreviviré, si es posible." - Jorge Semprún
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Carlos Pinto Grote: Poemas

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Os dejo 3 poemas de Carlos Pinto Grote, de su obra "Elegía para un hombre muerto en un campo de concentración":

"Así comenzábamos la muerte
-unos se sonreían-.
Así comenzábamos el camino
-otros lloraban desesperados
y llamaban a sus madres-.
Así, casi siempre así,
yéndosenos la sangre hacia la tierra
comenzábamos la muerte."


"Conocías el límite del campo
-se llamaba campo también, como la pradera-
en el que, como potros prisioneros,
devorábamos la hierba de la rabia,
pero no llegabas al horizonte."

"Esta noche será la de la muerte.
Y he de morir.
¿No, no quiero hacerlo!.
¿Por qué me imponen este trabajo?
¡Tengo Miedo!.
Estas eran tus palabras.
¡Qué razón tenías!.
Así se mueren los héroes, llenos de miedo y diciendo ¡no!.
¡Qué muerte tan tuya!....

- Murió sereno en la cama,
lleno de entereza-.

Conté tu aliento .
¡Qué rápido era!.
Apenas notaba tu pulso.
Y fuiste poniéndote blanco.
Y me dijiste adiós,
y tu boca se abrió
desmesuradamente.
Y los ojos se te quedaron fijos
en la ventana.
Y ya no eras más, amigo mío.
"

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Alfonso Maeso Huerta VII

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Después de Mauthausen.

Tras un viaje en tren de 5 jornadas, en el que recibía el suministro habitual de un soldado estadounidense, con 25 años, Alfonso llegó a París.

Allí, los liberados fueron divididos en grupos y alojados en diferentes establecimientos, haciéndose cargo de ellos la Cruz Roja. Les dio ropa, comida y algo de dinero.
Alfonso fue alojado en el Hotel Hoteisa, donde permaneció un mes.

Tras su estancia en París, se trasladó a Toulouse, donde se instaló definitivamente.



En el verano de 1.945 encontró su primer trabajo en el pantano de Bagnères de Luchon, y estuvo allí hasta enero de 1.946.

Después, trabajó en una mina de carbón en Alès, donde fue fichado para el equipo de fútbol patrocinado por la empresa contratante, y por lo que jugaba más que bajaba a la mina, y tras la mina, participó en la construcción de un embalse en el departamento de Saboya donde también fue fichado por el equipo de fútbol, por lo que eludió las duras jornadas de trabajo.

Finalmente fue contratado por Vari, empresa dedicada a las obras públicas, en la que trabajó durante 30 años, hasta su jubilación, primero en la edificación de un hotel, después en la construcción del metro de Lyon, ciudad en la que se estableció de forma permanente y conoció a su mujer, y por último en la carpintería de la empresa en la que permaneció hasta la jubilación.

Formó parte activa e intensa de la Federación Española de Deportados, siendo fundador de la sección de Lyón.

Ya jubilado, en 1.981, regresó a España. No había vuelto desde 1.939. Y 44 años después de haber dejado su pueblo, visitó Manzanares, paseando por sus calles.
Intentó recuperar las propiedades de su familia, pero ya era tarde para ello.

Alfonso Maeso Huerta falleció en enero de 2.007 en Toulouse, habiendo cumplido uno de sus objetivos vitales: hacer oír su voz. Voz recogida en el libro que se resume en toda esta serie de post.

"...Que este libro, mi historia, sirva para encontrar la memoria perdida, quién sabe si arrebatada. Que así sea" - Alfonso Maeso Huerta.
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Alfonso Maeso Huerta VI

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Su Vida en el Campo de Concentración, 2ª parte.

Tras tres años de supervivencia en el campo, las botas le causaron una vejiga de sangre en el talón.
Su jefe de barraca le permitió descansar unos días, pero el dolor le impedía trabajar a pleno rendimiento y subir los 186 escalones, por lo que optó por ir a la enfermería, sabedor de que allí trabajaban 3 españoles.

Estando en la enfermería, fue convertido en cobaya humana en un experimento en el que durante un mes, estuvo aislado de todo y todos junto al resto de cobayas humanas en el barracón número 13, ingiriendo dos o tres veces al día una extraña papilla blanca cocinada con una especie de harina compuesta de huesos de animales triturados.
Sus cuerpos comenzaron a hincharse de forma alarmante, y cuando la deformación fue muy evidente, suspendieron la prueba y volvió a la rutina, pero gracias a los españoles de la enfermería, no volvió a la cantera, si no que se quedó allí como nuevo destino, donde trabajó los últimos dos años.

Los últimos meses en el campo, no salían a trabajar. Estaban encerrados en las barracas con las ventanas cerradas, o formados en la plaza para evitar que vieran los aviones aliados sobrevolando el campo.
Muchos kapos abandonaron el campo destino al frente ruso.
A pesar de estar encerrados en los barracones, por las rendijas, pudieron ver cómo no paraban de entrar camiones con cientos de personas, unas en dirección a la cámara de gas, y otras directamente al crematorio.

Temerosos de que la amenaza del túnel se hiciera realidad, hacían guardia por las noches dispuestos a hace frente a quién hiciera falta para evitar la masacre.

Un día, en uno de los convoyes de la muerte llegó un grupo de 7 mujeres españolas procedentes de Polonia, heridas en un bombardeo. Fueron ubicadas en la barraca 20, aisladas de todos, excepto los que trabajaban en la enfermería, por lo que pudieron curarlas, aprovisionarlas de comida aprovechando el descontrol reinante, y las ayudaron hasta la liberación final.

Poco a poco los presos comenzaron a quedarse solos en el campo. Un día, los hornos crematorios estallaron y tuvieron que apilar los cadáveres en la plaza.

Una noche, antes de su huida, los ss, una vez desechada la idea del exterminio masivo en el túnel, emprendieron una persecución de ciertos presos, testigos incómodos de sus crímenes. Uno de ellos era un profesor médico checo, del que Alfonso fue cómplice para esconderle de los ss, evitando así que le encontraran.
A la mañana siguiente, al levantarse vieron que no quedaban ss en el campo. Habían sido sustituidos por ancianos llevados de Viena.

Era el 5 de mayo de 1.945, y sobre las 9 o las 10 e la mañana, dos tanques americanos procedentes de la 11ª División Acorazada entraron por el arco que presidía Mauthausen.

La primera imagen que vieron fue la montaña de cadáveres en la plaza que, junto al desfile de hombres diezmados por años de sufrimiento les provocó un espanto inmenso.




Una vez liberado el campo, los presos estuvieron solos allí unos tres días organizando la liberación, donde los comités jugaron un papel fundamental.

Los españoles se reunieron de nuevo con los supervivientes españoles de Gusen.

Tras esos tres días, llegaron las fuerzas militares con comida y medicinas, haciéndose cargo de todo.
Los primeros en entrar fueron de nuevo los americanos, que fueron además quienes se hicieron cargo de los españoles.

Hicieron falta mucha sangre y muchos cuidados para que los supervivientes pudieran abandonar el campo, y comenzaron a degustar nuevos sabores con las comidas, bajo criterios médicos.


Alfonso se cambió de ropa, tirando su traje rayado, y se preparó para marcharse del campo cogiendo una toalla, algo de comida y lo necesario para afeitarse durante el viaje.
Se subió a un camión del ejército americano, y partió con destino a Francia.


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Alfonso Maeso Huerta V

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Su Vida en el Campo de Concentración, 1ª parte.

La primera barraca que habitó fue la número 18, en la que permaneció durante unos años.
Su primer destino fue la construcción del edificio que acogía el crematorio y la cámara de gas, junto a la cárcel. Era peón, transportando piedra. Estuvo en este destino unos meses, y fue ahí donde recibió la única agresión física que sufrió en Mauthausen, por intentar calentarse las manos junto a un fuego.

A los dos meses, fue enviado a trabajar en las obras de la villa de los oficiales, situada a la salida del campo. Estando en este destino, un hecho marcó los recuerdos de Alfonso con una huella que permaneció intacta en su alma hasta el final de sus días, la tortura de un joven yugoslavo al que los ss mataron a patadas en la cabeza como si fuera un balón de fútbol.

Poco después, fue enviado a trabajar a la cantera.
La cantera se llamaba Wiener Graben, y estaba situada en el exterior del campo, frente a la puerta principal. Se accedía a ella a través de un sendero de afiladas piedras, que llegaba a la terrible escalera de 186 escalones que bajaba a la cantera.
El sendero estaba flanqueado por una ladera en un extremo, y un precipicio que caía directamente a la cantera, en el otro, precipicio en el que murieron muchas personas.
En la cantera había un túnel, en el que se fabricaba la pieza que unía el ala con el cuerpo de los aviones de guerra, en donde los alemanes pensaban encerrar a todos los presos si los aliados se acercaban, gasearlos, y clausurarlo con todos dentro.


En la cantera de Mauthausen, Alfonso pasó los  peores años de su vida.
La llegada al campo de judíos y rusos liberó a los españoles de los peores trabajos, incluida la cantera, puesto que, aunque el trato que recibía era violento, cruel y sañudo, nunca pudo compararse con el que recibieron los judíos y los rusos, bestial y sanguinario.

Cuando llegaban convoyes con presos había que acomodarlos en el campo, por lo que los ss hacían una criba de aquellos que consideraban poco útiles y pedían voluntarios para ir al campo de Gusen, con la promesa de una vida mejor, para hacer hueco en Mauthausen.

A los 5 meses de estar trabajando en la cantera, los ss buscaron voluntarios para ir a Gusen por la llegada de un nuevo convoy, asegurando que si nadie se decidía, escogerían a 50 o 60 españoles a la fuerza.
Alfonso se ofreció voluntario, pero un asturiano, ayudante del jefe de barraca y encargado de organizar la formación de los voluntarios, le dio una fuerte bofetada, obligándole a volver a su posición anterior,  y librándole así de una muerte casi segura, pues Gusen fue un autentico cementerio para los españoles.

Un día, apareció en la cantera un oficial de los ss acompañado por el kapo de la fragua, buscando a 2 españoles para sustituir a dos polacos enviados a la compañía disciplinaria.
El oficial eligió a Alfonso junto a otro compatriota, a pesar de no tener ninguna experiencia en la fragua, y de la oposición del kapo, al que recriminó que su función era enseñarles a trabajar el hierro en el fuego.

Se presentó al jefe de la fragua, y encontró que era un civil austriaco con gran aprecio por los españoles, que tenia varios de ellos a sus órdenes.
La fragua, que estaba dentro de la cantera, se convirtió en su refugio durante los siguientes años. Allí se cruzó en su vida un barcelonés, que se convirtió en su padre, hombre de gran bondad, que fue asignado como su pareja de trabajo y ocultó sus errores en sus inicios en la fragua calentando las punterolas.
Durante los primeros meses, Alfonso se quemó las manos mudando la piel en varias ocasiones, y se le irritaron tanto los ojos que en algunos momentos perdió la visión, hasta que se acostumbró a los efectos del calor.

Tras un tiempo en la fragua, durante aproximadamente una semana, el jefe austriaco y su padre sacrificaron su descanso de mediodía para adiestrarle en el temple, la parte más compleja del trabajo. Tras hacerle diestro, el jefe austriaco informó al kapo que debía buscar un sustituto para Alfonso puesto que éste pasaba a trabajar con el yunque. En ese momento, tenía 21 años.

Ya en el yunque, el civil austriaco le daba una manzana y un trozo de pan de la ración que recibía de los alemanes a mediodía,  a escondidas, que Alfonso compartía con su padre, y se reservaba para la tarde, justo antes de subir los 186 escalones con una piedra sobre la espalda.

En el campo, los presos formaron una compleja organización estructurada en comités clandestinos, por nacionalidades. El español se dividía en 4 subcomités: comunista, socialista, republicano y anarquista, del que Alfonso llegó a formar parte activa. Cada uno tenía una responsabilidad impuesta por el lugar que ocupaba en el campo y tenían el  objetivo prioritario de cuidar de los más débiles y salvar el mayor número de vidas posibles.
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