Gilberto Bosques Saldivar: El Schindler Mexicano. 3

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Llegada la noche, Gilberto salió de la embajada, y dando un rodeo para asegurarse de que nadie le seguía, se dirigió al hotel, a las habitaciones en las que se alojaba el ministro de Suecia, ya que Suecia se iba a encargar de ellos, aunque no estaba aún formalizado. Le pidió como favor que guardara el documento firmado, ante el temor de que se lo intentaran quitar a él, y le pidió además una copia certificada del mismo, a lo que el ministro accedió diciendo: "¿Cómo ha obtenido Ud. este documento?, porque esto compromete a las autoridades alemanas de una forma enorme, eso fue un robo".

Las autoridades alemanas hicieron gestiones inmediatas para devolver el dinero y recabar el documento, y al oficial que lo firmó le fusilaron.

Se hicieron las gestiones para que salieran de Francia los 43 mexicanos, Gilberto, su mujer y sus hijos, y el resto de funcionarios. Les enviaron a Amélie-les-Bains con la declaración oficial de que el gobierno francés había escogido ese lugar de paso, mientras se hacían los arreglos necesarios para su salida de Francia, y de allí, fueron trasladados a Mont D'or para entregarles a los alemanes. Cuando llegaron a Mont D'or, en el hotel ya estaban los soldados alemanes y oficiales de la Gestapo, que se mezclaron entre ellos para vigilar sus movimientos, y fue cuando se les comunicó que no se iban a ir a México, sino que iba a ser llevados a Alemania.

Bosques presentó una nota ante el gobierno de Laval, a través del embajador de Suecia, comunicando su traslado, pero nunca obtuvo respuesta.

Todos los funcionarios tenían algo de dinero, pero los francos no valían en Alemania, por lo que muchos de ellos hicieron una transferencia de fondos a un banco alemán, que aunque tardó, se efectuó poco después.

El alojamiento y asistencia en el hotel corría a cargo de los alemanes, de los que recibían muy poca y mala alimentación, pero se complementaba algo con los paquetes que recibían de la Cruz Roja, aunque en el caso de Bosques, los suyos los dedicaban íntegramente a sus hijos.

De allí, fueron llevados a Bad Godesberg. Suecia puso mucho empeño en su caso, y el conde Van Rosen apartó buenas habitaciones para todos, asignando a la familia Bosques unas amplias, con terrazas y baños, en la misma planta en la que Hitler tenía su apartamento de descanso, pero en otro ala.

Cuando llegaron al hotel-prisión, el delegado del gobierno alemán reunió a los jefes de misión para decirles que solo iban a ser considerados jefes de grupo, y que no les concedían estatus diplomático, les leyó el reglamento al que debían someterse, que cerraba toda posibilidad de libertad, y Bosques le manifestó que todo el personal mexicano se sometería al reglamento, ya que al estar México en guerra con Alemania eran prisioneros de guerra (después de que los submarinos nazis hundieran a los buques Potrero del Llano y Faja de Oro, México le declaró la guerra a los países del eje), por lo que no pedirían ninguna excepción, pero que tampoco iban a aceptar ningún trato vejatorio como acostumbraban a hacer con sus prisioneros, asegurándole que ante una ofensa, los mexicanos reaccionarían.
Bosques le impuso también que solo se comunicaría con él si era un asunto muy importante. Si no, el delegado debía comunicarse a través de Gabriel Lucio, el primer secretario de la legación mexicana.

La misión mexicana se mantuvo en una actitud digna, sin pedir una sola excepción. Recibían un trato muy severo, pero sin vejaciones.
Estuvieron en Bad Godesberg algo más de un año.

Para cambiar el ambiente de severidad, siguiendo la máxima de Bosques de levantar el ánimo, los mexicanos organizaron durante su estancia el el hotel-prisión conferencias, veladas literario musicales, bailes de disfraces, etc. ante la asistencia del delegado del gobierno alemán y los agentes. Celebraron el 15 de septiembre (conmemoración del Grito de Independencia), dando un modesto cóctel después en los salones del hotel, donde el plato estrella fueron unas patatas fritas.

Los equipajes se los llevaron a una oficina municipal de Bad Godesberg, algo alejada del hotel, por lo que en los cambios de estación, les llevaban en grupo a cambiar la ropa de temporada, momentos en los que podían ver a los presos rusos y algunos españoles trabajando en las vías del ferrocarril.

Cuando salían de las habitaciones, la Gestapo entraba en ellas a registrarlo todo y llevarse los papeles de copia de todo lo que Bosques escribía, volviendo a dejar después la habitación intacta para que no se notara su incursión.

Cuando se sentaban a comer, eran vigilados por el personal de servicio.

Había una emisora de radio que captaba en alguna ocasión la BBC de Londres en Francés, por lo que estaban informados de los sucesos ya que los alemanes no la entendían, hasta que se dieron cuenta, y la arreglaron para que solo se captara una emisora controlada. Pero las noticias, entonces, les llegaban de las visitas que recibían, con el consejero Van Rosen, el cónsul de Suiza en colonia, o a través de otras personas con las que se pudieron relacionar.

Bosques procuró toda posible oportunidad de conexiones muy confidenciales, hasta el punto de que cuando volvió a su país llevaba consigo un mapa destinado a los oficiales de graduación sobre el Muro del Atlántico, con todos los dispositivos militares.

Desde México, la cancillería mexicana llevó a cabo las gestiones para el canje de prisioneros. Aunque en un principio el representante del gobierno alemán le comunicó a Bosques que se irían en unos días, pasados esos días, y muy irónico, se volvió a dirigir a él comunicándole que el asunto había sido entregado a EE.UU. y que su salida se iba a retrasar.

Efectivamente la cancillería le entregó el caso a los americanos, y fue la Casa Blanca la que arregló el canje. Se les trasladó a Biarritz (España), y de allí, en tren, a Lisboa, donde esperaba un barco con alemanes para ser canjeados por los mexicanos. Bosques dijo que se canjearon 12 presos alemanes detenidos en México, por cada mexicano.

Bosques regresó a México en abril de 1.944. Miles de refugiados españoles le esperaban en la estación de ferrocarril para recibirle, y una crónica periodística de la época decía: "su júbilo zumbaba en el andén de la estación ferroviaria. Lo cargaron en hombros. Era al México generoso y libre al que ellos exaltaban, Gilberto Bosques."

Muchos los apodaron "el salvador".

Dentro de la lista de mujeres y hombres salvados por Bosques se incluye, por ejemplo, a: María Zambrano, Carl Aylwin, Manuel Altolaguirre, Wolfgang Paalen, Max Aub y Ernst Roamer.

Tras la guerra, fue nombrado embajador de México en Portugal, Finlandia y Suecia, y de 1.953 a 1.964, en Cuba, etapa en la que constan fotos con personajes como Fidel Castro y Ernesto Che Guevara.

Murió a los 103 años en Ciudad de México. Es el único mexicano considerado "Justo entre las naciones".
"Pues hemos nacido para colaborar, al igual que los pies, las manos, los párpados, las hileras de dientes, superiores e inferiores. Obrar, pues, como adversarios los unos de los otros es contrario a la naturaleza. " - Marco Aurelio

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18 Comentarios: (+añadir comentario?)

Oscar dijo...

Curiosamente, solo se conoce a Oscar Schindler, cuanod en realidad hubo muchos heroes y la tarea fue mas dificil.... O eso creo

Nikkita dijo...

Así es Oscar. Es lo que tiene Hollywood, pero hubo otros grandes héroes, con tareas más difíciles, y que arriesgaron más.
Besos

Clara dijo...

Una historia para recordar. Se la estoy remitiendo a amigos Mexicanos.
No sé como lo haces, nos dejas siempre con ganas de más.

Un abrazo grande

Nikkita dijo...

Gracias Clara, si que es digna de recordar.
Un abrazo enorme.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Desconocía la vida de este hombre que nos has desgranado en esta serie de entradas... por lo que gracias.

No quisiera dejar de acordarme del oficial alemán que firmó el documento de la requisación y que pagó con su vida el valor de comportarse como un Oficial.

Un saludo

Nikkita dijo...

Que buen detalle Jose Luis. Es un ejemplo de ese límite entre lo que es tu deber y lo que crees que es lo correcto.
Un saludo

La Dame Masquée dijo...

Que bueno, madame, que haya sido recompensado con una vida larga y feliz despues de tanto sinsabor y tension. Al menos logró su objetivo y pudo volver con los suyos sano y salvo, y recibir ese reconocimiento y el cariño de toda la gente que le admiraba y estaba en deuda con el.
Me gusta mucho el titulo que recibió. Tan justo como indica su nomnre y ademas hermosamente poetico, como lo fueron sus actos.

Feliz fin de semana, madame

Bisous

Nikkita dijo...

Si madame, en México si fue reconocido, al menos por los españoles que le esperaron a su regreso, y después tuvo una larga vida profesional y personal.
Feliz fin de semana, madame.
Besos

odoagro dijo...

Genial, pero siempre no se si te das cuenta todos nombramos a Oscar Schlinder, es verdaderamente tremendo el comprobar hasta que punto nos come Hollywood el coco.

Por otro lado me gustaría dejar dos preguntas, no es preciso contestarlas, o.k., ahí van:

1ª Porque os da por los gatitos.

2ª Porque el premio "Este blog también es femenino e inteligente", cosa con la que estoy de acuerdo, está representado por una chica en bragas, no es esto "machista".

Gracias.

Un saludo.

Perikiyo dijo...

Qué obstinación, la de este hombre.
No pudieron con él.

Buen fin de semana, Nikkita.
Besos.

meg dijo...

Yo no sabía de que, entre sus protegidos, estuvieron Maria Zambrano, Altolaguirre o Max Aub.
Y me imagino el "pequeño cóctel"que ofrecería a los alemanes el día de su patria, con patatas fritas como plato estrella. Y ¿se sabe qué otros platos hubo?. Porque serían dignos de un estudio.

Admirable personaje que merecía este homenaje público que le has hecho. Y alivia y alegra que muriese en su cama a los 103 años. Parece que fue premiado con una larga vida.

Feliz Fin de semana, Nikkita.

Felix Casanova Briceño dijo...

Querida Nikkita...

Buff, cuando estaban a punto de irse a México, para Alemania los mandan...
Y loable la actitud de los mexicanos, distrayendo su mente atormentada por la situación, con veladas, bailes, conferencias... fueron perseverantes, y el final fue feliz, consiguio llegar a México, y es que algo o alguíen quiso agradecerle su inmensa labor y sacrificio. Bravo por Gilberto Bosques Saldivar, otro héroe que ya no es tan anónimo gracias a tí.

Muchos besos

Nikkita dijo...

Odoagro, eso es algo que siempre digo, las comparaciones de por si... son malas, pero en estos casos, son peores pues hubo gente que hizo incluso más que Schindler, y sin desmerecerle a él, no veo motivo para que cada uno no tenga su propio nombre.
A tus preguntas.....la primera, es lo que tienen las mascotas je je je, la 2ª, la verdad, ni se me ocurre planteármelo... es un juego como cualquier otro.
Un beso.

Nikkita dijo...

Asi es Perikiyo.
Buen fin de semana.
Besos

Nikkita dijo...

Meg, ese dato no lo sé, la grasa escaseaba por aquellos tiempos, por eso el éxito de las patatas fritas.
Feliz fin de semana.
Un beso.

Nikkita dijo...

Querido Félix, para ellos una de las cosas más importantes era que la gente no decayera en sus ánimos, por lo que cualquier ocurrencia para mantenerles motivados era bienvenida.
Si parece que algo o alguien le quiso recompensar.
Muchos besos.

macgo dijo...

¡Cuántas historias desconocidas! ¡Cuántos héroes anónimos!

Nikkita dijo...

Asi es Miguel. Nos hemos cruzado por el camino... :)
Besos

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