Memoria Emocional en Sobrevivientes del holocausto. 1 parte.

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En el año 2.007 Hugo Bleichmar, Médico y Psiquiatra de Buenos Aires, publica una reseña en el número 27 de la revista Aperturas psicoanalíticas, sobre la investigación realizada por Robert N. Kraft, profesor de psicología cognitiva y jefe del departamento de psicología del Otterbein College, llamado: "Kraft: Memoria emocional en sobrevivientes del Holocausto. Un estudio cualitativo de testimonios orales".


La investigación realizada por Kraft se basó en los más de 4.000 vídeos de testimonios de supervivientes de holocausto judío existentes en la Universidad de Yale, utilizando 200 para la investigación. En estos testimonios, cada superviviente hacía su relato en presencia de dos entrevistadores no intrusivos, con una duración media de unas dos horas, y para analizarlos, Kraft utilizó una sofisticada metodología de descomposición del testimonio en pasajes que son categorizados en cuanto a contenido y teniendo en cuenta variables como el estado emocional del entrevistado.


El principal interés de Kraft fue estudiar las características de la memoria traumática, y sus conclusiones se apoyan con pasajes de los testimonios, pasajes que son sobrecogedores por los sentimientos que transmiten, pero además intentó dar algo de luz sobre la estructura de la memoria para poder aportar ideas que sirvieran a los terapeutas que ayudan a quienes han sufrido traumas brutales.

Las conclusiones se agrupan en 6 categorías, que os copio literalmente de la reseña de Bleichmar, e incluyo los testimonios a los que hace alusión. Hoy veremos las 3 primeras categorías. Os prevengo que hay algunos testimonios que son absolutamente sobrecogedores, por si a alguien le pueden herir la sensibilidad, que os los podáis saltar :


Características de la Memoria Traumática:
Los elementos más básicos de los episodios traumáticos son vívidas imágenes, emociones profundamente sentidas y experiencias fisiológicas. Lo que enfatiza Kraft es la existencia de dos formas representacionales muy diferentes: una, en términos de fogonazos experienciales, de sonidos, de olores, de sensaciones corporales, por tanto no verbales, que adquieren un carácter casi alucinatorio en la repetición en el presente de lo vivido en los campos; otra, como narración verbal. La primera es memoria profunda, casi prácticamente no modificable. Kraft se apoya en otros investigadores que han mostrado la existencia de esos dos tipos de memoria. Él emplea las expresiones “memoria nuclear” para la perceptual y memoria narrativa para la expresada verbalmente. Durante el relato de lo vivido –memoria narrativa-, en ciertos momentos, los entrevistados al recordar en términos de memoria nuclear plena de sensaciones pierden el hilo de lo que están haciendo, entran en un estado que Kraft describe como hipnagógico: “el sobreviviente experimenta una pérdida del self en el ambiente actual y una inmersión en el pasado. Al mismo tiempo que se percata sólo vagamente del presente” (p. 354).
Tras una hora de testimonio, Jolly Z dice: “estoy segura de que somos guiados por necesidades internas de ver o de negar cosas que nos rodean. Pero mmm. [Agita la cabeza y mira hacia abajo durante cinco segundos.] Se me fue la idea. Estoy de nuevo allí. [Señala a sus espaldas con el dedo]… Estoy de vuelta allí”. Le preguntamos a Jolly que ve cuando está “de vuelta allí”, y responde: “Barro. Y sólo gris, y barro. [Agita la cabeza]. Mmm, cuerpos. [Llora] Oh, yo sé lo que estaba intentando decir”. Durante este testimonio, Jolly pierde el presente, deslizándose momentáneamente en los horrores del pasado recordado.
Jolly describe la experiencia de estar de vuelta allí: “Me siento allí. Veo el barro a mi alrededor. Lo huelo. El olor es muy importante. Lo huelo. Veo los cuerpos, muertos y vivos. Estoy allí. Veo todos los detalles. Estoy allí. Soy muy visual. Estoy allí. Veo el sol o la lluvia. Siento las ropas húmedas. Estoy allí”. Jolly explica que tiene “dieciséis o diecisiete” años cuando se sumerge en este recuerdo, un self diferente: “No estoy aquí… Ni siquiera sé nada de misma ahora. Estoy allí… Alguien habla a través de mí… Ves que no soy yo. Es esa persona que lo vivió quien está hablando de aquellas experiencias. Y tal vez eso es a lo que me estoy refiriendo. Puesto que estoy allí. Es esa parte de mí. No ahora”. (Testimonio de Jolly Z., 1988)
Hanna F. accede a un recuerdo nuclear mientras describe un episodio de Auschwitz. Cuando los reclusos morían durante la noche, se los sacaba de los barracones y se arrojaban a una pila de cuerpos. Una noche, Hanna tuvo que ir a la letrina, lo que significaba caminar junto a esta pila de cadáveres. Dice: “Y las ratas estaban allí comiéndose la cara de las personas. Comiéndosela. Estaban teniendo un… [se detiene y no termina la frase. Tras 13 segundos de silencio, comienza abruptamente de nuevo]. De cualquier modo, yo tenía que hacer mi trabajo. Sólo estaba mirando lo que estaba ocurriéndole a un ser humano” (Testimonio de Hanna F., 1987). Durante el silencio en su testimonio, Halla parece inmersa en las imágenes del recuerdo nuclear, reviviendo los sucesos del pasado. Otros sobrevivientes experimentan una inmersión similar en la realidad alterada de la atrocidad, y se refieren a este cambio experiencial en su testimonio. Myra L. interrumpe su propio testimonio para comentar: “Estoy hablando de forma un poco incoherente por estas cosas, estas cosas. Estoy regresando a los transportes desde el ghetto” (Testimonio de Myra L., 1984) (p. 354-355)
Kraft señala que en términos de experiencia subjetiva la exposición inicial al trauma deja a la persona incapaz de comprender qué sucede, queda separado lo que está sucediendo y el conocimiento previo sobre el mundo y sí mismo, lo que ocasiona una percepción del acontecimiento sin poder ser guiado por el conocimiento previo, sin asimilación en los esquemas normales del psiquismo.
Recuerdo de las experiencias emocionales:
Los sobrevivientes recuerdan principalmente el intenso miedo vivido y/o un estado mental que describen como de obnubilación, de estar congelados, de estar en hibernación, como robots, de no experimentar ninguna emoción, de actuar como si nada importase. Es decir, de disociación, proceso defensivo extremo para poder soportar el sufrimiento.
Eva L. describe su recuerdo inicial de bajarse del coche de transporte en Auschwitz y ser inmediatamente separada de su madre: “No podíamos creer que todo estuviera ocurriendo tan deprisa. Y luego, no sentimos nada, no sentimos. Era como estar en trance. No sentía nada. Me empujaron a un baño, me desnudaron, me raparon la cabeza. Me quitaron, me desnudaron. Me dieron unos andrajos, una pequeña blusa que me cubría la parte frontal. La espalda estaba rasgada. El resto estaba desnudo. Y fui empujada, como en un trance, no me importaba” (Testimonio de Eva L., 1982) [p. 357]
Emina N. describe su sentimiento de estar drogada y su posterior respuesta a la liberación: “Era un día antes de la liberación… estaba caminando entre los [cuerpos] muertos. Quería ir al baño. Tengo que caminar a través de las pilas de cadáveres y no creo que tuviera ningún sentimiento. No me molestaba en absoluto. No me molestaba. De cualquier modo, como si se tratara de basura o algo, caminaba. Creo que o había algo que iba mal en mí, en nosotros, en todos, o tal vez nos daban algo, medicación o algo para que estuviéramos adormecidos. Y, de hecho, cuando fui liberada, ni siquiera quería marcharme” (Emina N. en el Testimonio de Emina N. y Miriam W., 1979) [p. 358]
Múltiples sistemas que intervienen al reexperimentar emociones:
Kraft intentar entender qué sistemas representacionales intervienen en el proceso de reexperimentar las emociones en el momento de recordar. Kraft hace hincapié en que lo que él denomina “memoria nuclear” surge bruscamente en forma de llanto, de rabia, de estados de activación neurovegetativa (arousal), como un fogonazo que sorprende a la persona, siendo diferente del estado emocional que se origina en el curso de una narrativa, en cuyo caso la emoción es producida por el significado que el relato otorga a lo que se está narrando, por ejemplo, la rabia que se vuelve a experimentar al recordar sucesos de humillación a manos de los guardias de los campos de exterminio.
Lo que más se teme es el surgimiento de la memoria nuclear porque desborda a la persona, le hace sentir que está dominada por algo enormemente doloroso que no puede evitar que la inunde. Es esta reemergencia de lo traumático casi en estado puro lo que determina el hecho tan frecuente de que las víctimas de trauma intenten olvidar, no hablar de lo sufrido.
Nota: Psicología de Self = psicología de si mismo.

Continuaremos....

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23 Comentarios: (+añadir comentario?)

Felix Casanova Briceño dijo...

Fantástico post, querida Nikkita. Menudos testimonios, y vaya labor de estudio de este médico. Como salen a la luz los tráumas y los recuerdos..., como una persona en una situación así puede responder como dices, como si estuviera drogado, en estado de trance hipnótico. Yo creo que eran tales las cosas que veian, olian o sentian que la mente reacciona ante esto, no con indiferencia, pero si como si fuera un mecanismo de auto-defensa para pensar que aquello no está pasando. No se explica de otra manera. Superinteresante este post. Me lo voy a quedar con tu permiso para mi archivo. Muchos besossss

Felix Casanova Briceño dijo...

Me acabo de dar cuenta. Ya me tienes en segundo plano en la lista de seguidores. ¡que no me veoooo¡je,je. Eso es muy buena señal. Señal de que van conociendo este blog tan interesante y que se enganchan a él por los excelentes artículos que escribes. Muchos besos

Perikiyo dijo...

Escalofriante. Los testimonios revelan cómo la mente es capaz de formar una barrera que, circunstancialmente, nos inmuniza ante el horror. Después, cuando todo ha pasado, vuelven los fantasmas.

Besos.

Nikkita dijo...

Félix, cierto. La investigación es mucho más extensa. La pena es que aquí solo puedo poner la reseña, porque si no sería demasiado, ja, ja, ja, ya te he pegado el "superinteresante". Quédatelo, falta la 2ª parte, y si quieres el link de la reseña original te lo doy.
Ah! y por cierto, ya sabes eso de "los últimos serán los primeros"... de segundo plano nada.
Buen fín de semana.

Nikkita dijo...

Perikiyo, la mente muchas veces es imprevisible, pero yo creo que casi todos formamos una barrera psicológica cuando algo no nos gusta, con que no puedo imaginarme la que han debido de formar ellos.
Muchos Besos.

Felix Casanova Briceño dijo...

Pues feliz fin de semana, chata. Yo sigo sin saber donde poner los libros. Bueno, a ver que hago. Muchos besos

Nikkita dijo...

Animo, que seguro que encuentras la solución "mágica", y si necesitas ayuda, silba. Debajo de la cama hay mucho espacio, y si hace falta, hasta en el baño.
Luego te hago una visita a ver cómo lo llevas.
Besos

Amparo dijo...

ufff increible, gran post guapisimaa

Nikkita dijo...

Gracias Amparo, SUERTE CON TU COMIDA!.
Besos

meg dijo...

¡Estremecedor el libro!. Y buena reseña Nikkita. Pero ratifica lo que dicen muchos siquiatras: que la mente humana es capaz de guardar en un compartimento del alma -un "almario"- los malos recuerdos y las experiencias dolorosas y echar el cierre, borrando estas vivencias de la memoria.

Pero los fantasmas no quedan encerrados.Pueden traspasar las puertas del almario y volver en algún momento. Entonces se produce el caos en el interior del individuo.Y el tormento interior.

Muy interesante este libro, Nikkita. Y se supone impactante para la mente de muchos de los que no conocimos aquella barbaridad.

La Dame Masquée dijo...

Yo creo que me hubiera vuelto loca. No, no es que lo crea, es que estoy segura: si tengo que caminar entre cadaveres cuyos rostros estan siendo comidos por las ratas, ya no recuperaria la razon.
A veces la muerte no es lo peor, y una lo comprende leyendo relatos tan estremecedores como este.

Feliz sabado, madame

Bisous

Nikkita dijo...

Meg, magnifica aportación. Más que un libro, es la investigación publicada.
Gracias por tu comentario. Un beso

Nikkita dijo...

Madame, totalmente de acuerdo con vos. Yo no sé si me recuperaría tampoco si tuviera que vivirlo.
Feliz sábado a ti también.
Besos

Fabia dijo...

¡Buenisimo Nikkita!, el estudio de este señor me parece fabuloso, sigo sin comprender cómo el ser humano puede ser capaz de seguir viviendo despues de tanto horror, y lo pero ¿por que tiene que seguir sucediendo?.
Tú labor me parece cada vez mas importante NUNCA se debe olvidar algo tan terrible.
Besinos.

Nikkita dijo...

Fabia, creo que el ser humano es mucho más fuerte de lo que nos pensamos, pero estoy de acuerdo en preguntarme por qué sigue sucediendo.
Gracias por tus palabras, ves como eres una estrella? ;)
Besos

Gil de Luna dijo...

Increible lo que puede soportar el ser humano sin volverse loco, llamese barrera mental, autodefensa de nuestro cerebro... Todos pensamos que ni siquiera soportariamos vivir algo asi, pero seguro que los que lo pasaron pensarian lo mismo, habría que estar en esa situación para saber como reaccionariamos.
Excelente trabajo, quedo a la espera de la continuación y como no me cansare de repetir... felicidades por tu labor.

Un saludo!!

Nikkita dijo...

Cierto Gil de Luna, pero esto también nos ayuda a reflexionar un poco sobre cuanto somos o no capaces de soportar. Mil gracias, como siempre por tus palabras.
Un beso

Oscar dijo...

No se por que, mi comentario de ayer no sale, que raro, a lo mejor cerré la ventana antes de validar.

Respecto al premio que me has dado, gracias de nuevo, pero tengo un problema, no se a quien dárselo, estoy pillado.

Te quería comentar que me he imprimido una lista de los diferentes campos de refugiados, concentración transito del sur de Francia y quizá, casi seguro que los visite, no se cuando, pero lo haré poco a poco y te iré pasando las imágenes.

Empezare por los mas cercanos.

Saludos

Nikkita dijo...

Hola Oscar, ayer tenia un mensaje de "anónimo", como no seas ese, no recibí más.
El premio, sin problemas, tu llevatelo, y si se te ocurre alguien y quieres, se lo pasas, y si no, lo luces que para eso te lo has ganado.
Lo de los campos, qué voy a decirte, me parece excelente, que mejor soporte para la información que tus fotos. Cuando tú quieras, ya sabes, me avisas aquí o me pasas un mail y preparo la info.
Espero que hayas solucionado los "problemillas burocráticos".
Un beso.

AFRICA EM POESIA dijo...

NIKKITA

O tempo não é nosso.
Nunca nos prometeu nada.
Nunca nos deveu nada .
´Mas...pôs-se à nossa disposição...temos que o aproveitar...

Deixo com carinho...

O TEMPO


Este é o Tempo...
Que foge...
Que escorrega...
Que voa...
Que teima...
Em não estar...
Mas que nós...
Teimosamente...
Agarramos com força...
E não deixamos fugir...
Quando ele escapa...
Voltamos a correr...
E a segurá-lo com força!...

LILI LARANJO

Nikkita dijo...

Qué razón tienes Lili.
Gracias por tu poema.
Un beso

Eva Magallanes dijo...

Me ha salido un suspiro de esos que lo hielan a uno. Un texto estremecedor... cuan frágiles y a la vez cuan fuertes podemos ser los seres humanos. Es impresionante la cantidad de mecanismos de defensa innatos que la psique de las víctimas pusieron en juego para defenderse. Para defenderse de la locura en la que cualquiera podría caer en una situación tan angustiante y dolorosa como la que tuvieron que vivir. Para no morir de tristeza, para no morir de miedo. Se me llenan los ojos de lágrimas al pensar en ese sufrimiento y en que hayan "personas" capaces de causar tanto daño a sus semejantes.
Si pensamos que la mente emocional es el sustrato básico de todos nosotros, que allí se decide la vida anímica y espiritual... ayayay... que te infringan una herida mortal en ella...
Recuperarse ha de ser una tarea compleja y lenta. ¡Si a uno (como todos y todas) le ha costado superar traumas mínimos al lado de esto!.
Ahora voy a leer la segunda parte...

Un abrazo grandote para ti y gracias por ser una fiel lectora de La Cala.

Nikkita dijo...

Cierto todo lo que dices Eva, somos frágiles y fuertes a la vez, y todos tenemos esos mecanismos de defensa, aunque algunos somos muy afortunados de que no se nos tengan que activar.
Efectivamente, leyendo esto te das cuenta de lo absurdo que es cuando decimos que no podemos superar algo, que está claro que si podemos.
Gracias a ti por venir.
Un abrazo grandote

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